Cada año escribo, en estas épocas, sobre el aguinaldo. No me canso de hacerlo porque es un ingreso adicional que lamentablemente muchas personas ya se gastaron, mucho antes de recibirlo. En esos casos, más que un extra que puede acercarnos a nuestras prioridades, se convierte en una deuda adquirida en el Buen Fin o incluso antes.

Representa además una oportunidad para entender mucho de lo que está mal en los consejos de finanzas personales que animan a hacer un “presupuesto” que también estima los ingresos futuros y anima a la gente a “gastar” dinero que aún no han recibido (ganado).

Siempre he dicho en este espacio que uno de los aspectos más importantes de las finanzas personales es tomar control de nuestro dinero, de nuestro flujo de efectivo. Y que la forma más fácil de hacerlo es con lo que yo llamo el “plan de gastos” que significa simplemente hacernos una pregunta cada vez que recibimos un ingreso: ¿Qué es lo que necesito que este dinero haga por mí antes de que me vuelvan a pagar? Esto significa asignar a cada peso que ganamos un trabajo.

Pero sólo el dinero que tengo en mano, es decir, el salario u honorario que acabo de recibir, o lo que hay en la cuenta bancaria. Sé que es poco y que no va a alcanzar para planear todos los gastos del mes, pero precisamente por eso es importante: nos obliga a priorizar, a asignar el dinero que hoy tenemos a lo importante, a lo que tenemos que pagar sí o sí. Cuando recibamos nuestro ingreso la siguiente quincena, tendremos que hacer lo mismo y planear lo que necesitamos que ese dinero haga por nosotros. Así mantenemos el control. Por cierto, al hacer esto es importante considerar todos nuestros gastos por venir, incluidos los irregulares. De alguna manera los vamos pagando de poquito en poquito, de tal forma que cuando se presentan, no tengamos ningún desequilibrio porque ya los teníamos considerados.

También he dicho que el plan de gastos no está escrito en piedra, porque la realidad nunca sucede exactamente como la tenemos planeada. Por ejemplo, llega el recibo de luz más alto de lo que pensábamos y de lo que habíamos considerado en el plan de gastos. Pero es una cantidad que hay que pagar sí o sí. ¿Qué hacemos entonces? Modificamos nuestro plan, sacamos de otra categoría el dinero que nos falta para pagar el recibo de luz.

Si empezamos a planear con dinero que aún no recibimos, por ejemplo con lo que nos van a pagar la siguiente quincena, o el aguinaldo que viene a fin de año, o el bono que esperamos recibir en marzo, empezaremos a gastar más dinero que el que hoy tenemos en mano y esto necesariamente significa adquirir una deuda que pensamos pagar cuando vengan esos ingresos adicionales.

Esto es exactamente lo que hace mucha gente y por eso es tan sencillo que pierdan el control de su dinero. Los ingresos adicionales muchas veces les sirven para pagar lo que ya gastaron. Pero además, en muchas ocasiones, el gasto fue aún mayor que el ingreso recibido, precisamente por esa falta de control.

Empecemos a cambiar esa forma de pensar. Necesitamos sacarnos de la cabeza esa obsesión por presupuestar los ingresos o por hacer planes de flujo de efectivo a futuro, con dinero que aún no tenemos. Habrá personas que me digan esos planes sirven para “visualizar” cómo será nuestro año o para tener un panorama más amplio que permita tomar ciertas decisiones. Claro, eso no lo discuto. Pero la clave para mantener un control de nuestro flujo de efectivo y priorizar, es planear cómo gastar únicamente el dinero que tenemos en mano. Así no nos gastamos el aguinaldo y otros ingresos adicionales desde antes.

En la segunda parte hablaré de algunas de las mejores formas de utilizar nuestro aguinaldo.

Empecemos a cambiar la forma de pensar respecto al dinero. Necesitamos sacarnos de la cabeza esa obsesión por presupuestar los ingresos o por hacer planes de flujo de efectivo a futuro, con dinero que aún no tenemos.

Parte 1 de 2

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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