Después de escenas de drama y comedia, los ministros de Finanzas de la eurozona autorizaron un nuevo paquete de ayuda financiera a Grecia por €130,000 millones que deberá servir para costear los requerimientos financieros de ese país durante los próximos años, recapitalización de la banca, reestructura de deuda, déficit público previsto y programas de cambio estructural. En mayo del 2010 los ministros, en mancuerna con el FMI, lograron posponer el inevitable default de la deuda soberana griega, otorgando asistencia financiera de emergencia por €110,000 millones, pero poco se avanzó en la corrección de los desequilibrios fundamentales de la economía, que sigue en depresión. Estos dos paquetes por €240,000 millones son equivalentes a transferir a acreedores oficiales 76% de la deuda griega en el 2009 (€299,000 millones).

Grecia convoca a sus acreedores privados el 8 de marzo a un intercambio voluntario de deuda que deberá reducir su deuda con el sector privado (€206,000 millones) algo más de 70% a valor presente. A cambio de estos bonos se ofrecen €30,000 millones en bonos AA de largo plazo del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, y el resto en nuevos bonos griegos de 30 años y cupón de 3.5%, más una sobretasa que dependerá de la tasa de crecimiento del país. Aunque distinto en apariencia, se trata de una reestructura de deuda similar a la que se realizó en los años 90 en México y otras economías emergentes. A fin de incrementar las posibilidades de éxito del intercambio, el Parlamento griego agregará retroactivamente una Cláusula de Acción Colectiva (CAC) a sus bonos viejos emitidos bajo jurisdicción griega (90 por ciento). En caso de que la tasa de participación fuera menor a 90%, seguramente se activará la CAC forzando a todos a aceptar los términos pactados con una super mayoría; las calificadoras declararán a Grecia en default selectivo. El acervo de bonos griegos en manos del Banco Central Europeo y otros acreedores oficiales se estará intercambiado por nuevos bonos griegos protegidos de la CAC.

Es casi seguro que los acreedores privados tomarán voluntariamente o forzados por la CAC, pero el problema de sobreendeudamiento de Grecia no ha sido resuelto. Según cálculos optimistas del FMI, si Grecia crece 2.5% en promedio durante los próximos años y alcanza un superávit primario de 4.5-5% del PIB, la deuda será 120.5% del PIB en el 2020; cálculos menos optimistas obtienen una relación deuda-PIB superior a 150 por ciento. Será inevitable una nueva reestructura, pero esto no es urgente y puede posponerse varios años mientras reorganiza su economía.

La reestructura de la economía es el factor crítico y es donde surgen grandes dudas. El país elegirá un nuevo gobierno en abril, que es casi seguro, será encabezado por el partido de los nuevos demócratas de centro derecha, pero todo índica que será un gobierno sin mayoría absoluta en el Parlamento aún en alianza con el partido socialista de centro izquierda. Alemania sugirió a Grecia posponer las elecciones y prolongar una año más el gobierno actual de tecnócratas y unidad nacional como en Italia. Esto fue rechazado y considerado una afrenta inaceptable a su soberanía. Si el nuevo gobierno no cumple en un periodo razonable con los parámetros del nuevo paquete de ayuda no habrá dinero y sólo queda el default total y la salida de la eurozona.

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