Durante la última semana, las redes sociales han explotado con cuestionamientos sobre las nuevas medidas de facturación anunciadas por el Servicio de Administración Tributaria (SAT), las cuales comenzarán a aplicarse a partir del 2020. Sobre este tema, coincido con los muchos especialistas que insisten en que éste no es un buen momento para incrementar las medidas fiscales que sigan atemorizando a los empresarios y a los consumidores, por ello necesitamos entender de qué se tratan y cómo debemos prepararnos para que éstas no afecten nuestra economía familiar. 

Primeramente, les explico que el programa de facturación instantánea tiene como intención facilitar el proceso de facturación para aquellos contribuyentes que realicen compras con tarjetas de crédito y débito; de tal forma que los consumidores podrán recibir en el momento su factura electrónica, tras haber realizado pagos con tarjeta. La ventaja es que se facilita la emisión de las facturas, pero la clara desventaja es que se percibe un excesivo monitoreo de los ingresos de los contribuyentes por parte del regulador.

Es importante que estemos enterados de que, para hacer uso de este sistema, el contribuyente primero debe darse de alta con su banco para que éste cargue sus datos al chip de su plástico; es decir, es una decisión voluntaria, no es obligatoria ni automática. Lo que sí es una realidad es que, si el pago de los créditos en tarjetas rebasa sus ingresos, será una llamada de alerta para iniciar cualquiera de las nuevas disposiciones autorizadas por Morena, como el pago de impuestos por discrepancia fiscal o, peor aún, el congelamiento de cuentas.

Aprovecho el espacio para mencionarles otras medidas: a partir del 2020, será obligatoria la emisión de facturas para arrendamientos, y el truco está en ue, si algún inquilino deja de pagar al arrendador, éste no podrá iniciar ningún juicio para recuperar rentas vencidas si no acredita el haber emitido dichas facturas.

Para los amantes de la tecnología, también hay malas noticias, ya que aumentó el ISR para las plataformas digitales, y se agregó IVA para descarga de contenidos multimedia, algo que, seguramente, se trasladará en el costo del servicio a los usuarios, como Uber, Airbnb, Netflix y, en general, cualquier prestación de servicios digitales.

Igualmente, los ahorradores tendrán complicaciones, pues tendrán que pagar una mayor retención por concepto de ISR de sus inversiones, esto significa que el impuesto que pagan por mantener sus ahorros aumentará casi 50 por ciento.

Como economista, estoy convencida de la enorme responsabilidad de manejar correctamente nuestras finanzas personales, pero estas reformas van más allá de eso, están desincentivando la bancarización y fomentando la criminalización de los empresarios. Hay un solo objetivo, generar ingresos adicionales para mantener el ejército electoral de los programas sociales, llevando al límite la legislación con mecanismos como la extinción de dominio o tratando como terroristas a los empresarios por cualquier error en la facturación.

Estas medidas abusivas se tornan en una película de terror no apropiada para estas fechas navideñas. De ahí que el peso de la rectificación esté en los hombros de Raquel Buenrostro, la nueva titular del SAT, a quien muchos acusan de causar los enormes subejercicios y la paralización administrativa del gobierno federal. El nada menor reto de recuperar la senda de desarrollo que tanto necesitamos los mexicanos está en tus manos, Raquel.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.