En las últimas sesiones en Chicago hemos tenido que ponerle freno a la levantada de precios, este rally que se dinamizó en agosto pasado finalmente entró en una zona de conciencia y nos ha dejado sendas correcciones bajistas

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Saludándote con gusto en esta nueva oportunidad y lo hacemos estrenando el momento estelar de los commodities agrícolas, que están en la recta final en términos productivos y aquí es donde se define el juego.

La zona de precios desde la que salimos es muy alta y si las cosas se tornan a mal. Excuso decirte lo que veremos en la crecida de precios.

De aquí en adelante la moneda en el aire. Nos dará una cara de sequias o de lluvias, de calores o de templados y estaremos jugando al adivino con el potencial rendimiento productivo del cultivo norteamericano que llega a la zona de definición sin margen de error. Es lo que es y créeme que no hay en lo dicho ninguna exageración.

En las últimas sesiones en Chicago hemos tenido que ponerle freno a la levantada, este rally que se dinamizó en agosto pasado finalmente entró en una zona de conciencia y nos ha dejado sendas correcciones bajistas de precios que en alguna forma buscan encontrar un piso.

El problema es que en las levantadas hemos dejado ya varios cadáveres y como estábamos en la misión de destrucción de la demanda, el mercado se lo tomó muy en serio, obviamente te imaginarás que no existe un interruptor que se active una vez que estos equilibrios se dan, así que, en la creación de ángulos tangenciales, los precios exageran las alzas, así como las bajas en búsqueda de valor.

Seguimos sin saber cuál es el valor, y si adherimos narrativas a esta búsqueda, lo único que resulta es un grado extremo de volatilidad.

¿Qué sigue en esta película? El tema está en el aire y el clima define la dirección y el rango que moveremos el mercado, hemos subido tanto que desde estas alturas la caída no será suave, y si lo temido no se hace tímido, podríamos ver precios alzando a zonas que no hemos visto nunca.

Reitero, no es fácil normar un criterio sin esta volatilidad una vez que tenemos muy poco margen de maniobra ante el carente estado actual de inventarios y el shock de la demanda que enfrentamos.

¿Demanda, quién está en eso de la demanda? El mundo se puso alegre con la idea de que tenemos una recuperación astral en puerta una vez que la vacunación avanza, y lo anterior es cierto pero no es igual, hay países en los que la recuperación es menos franca y certera como otros, y lo dejamos en eso para no entrar al detalle de evaluar la política pública que en muchos países ha dejado postrada a la economía mientras la población se enferma y no han sabido manejar la zona critica con inteligencia.

Dejamos ese tema de lado para resaltar que mientras unos buscan culpables y escusas, otros buscan soluciones y esas son las fuerzas que nos tienen con necesidades enormes y pocas capacidades de suministro.

En efecto, si tratamos de simplificar lo anterior diremos que el 2020 fue un año en el que el mundo se detuvo y dejamos de hacer, luego el 2021 es un hibrido en el que hay quien avanza y hay quien sigue enfermo, el 2022 será uno en el que todos debemos sumarnos al crecimiento, y ahí es donde las presiones de una potencial inflación tendrán que cambiar el sentido de los bancos centrales más pudientes del planeta.

Estos tres años antes descritos no se parecen a nada, y esto resalto porque siempre tendemos a tratar de comparar escenarios del ayer para diagnosticar el hoy y preparar el futuro, sin embargo, en esta ocasión las cosas no están en contextos comparables y hay que saber ser claros en ello.

Se dice que en economía no se debe hacer el mismo experimento dos veces con los mismos ratones porque a la segunda vuelta ya llegan aprendidos, sin embargo, para que el economista pueda repetir el acto solo requiere de la mano de un político y asunto arreglado.

Ahí estamos ahora, experimentando con lo mismo del ayer, que sabemos interpretar como insuficiente desde la experiencia económica, pero como se nos plantea políticamente, pensamos que tendrá un resultado distinto.

El mundo está pasando por una inyección inédita de liquidez, los estados poderosos gastan en sustitución del gasto privado, luego el gasto privado se une al ejercicio y el gasto público no sabe retirarse del juego dejando a ambas entidades inundando sus economías creando una disparidad enorme y un mundo de deuda.

Ahí es donde el precio no encuentra valor y es ahí donde los que no podemos gastar nos quedamos viendo mientras nos siguen gastando, en nuestras industrias el impacto inflacionario en los costos no se pueda trasladar con facilidad al consumidor y eso erosiona nuestros márgenes.

Lo dejemos hasta aquí, pero no sin antes preguntarte si estas en buenas manos para eso de la administración de márgenes.

Ánimo

aochoa@rjobrien.com