Todo indica que la volatilidad se mantendrá en la escena financiera. Si Bien hay factores positivos como las bajas tasas de interés y cifras económicas estadounidenses que indican que la recuperación va por buen camino, seguirá pesando más la situación que se vive en Europa.

No hay que olvidar que el principal temor que se tiene es que la crisis de deuda termine por afectar al crecimiento económico, no sólo de la región sino a nivel mundial.

Europa ha comenzado a reducir el gasto público y a implementar medidas de austeridad, que sin duda afectarán al crecimiento de la región.

Si bien no se espera que sea un país desarrollado el que encabece la recuperación económica del mundo, éstos juegan un papel preponderante.

En realidad, se cree que en esta ocasión el motor del crecimiento será China.

Y aquí es donde un freno en el crecimiento de Europa puede afectar a la economía mundial, pues la región europea es el principal mercado para las exportaciones chinas. Y ya han comenzado a sufrir los efectos de la crisis de deuda.

China es un país exportador, de tal manera que su recuperación económica no depende realmente del país, si no de que el resto de las grandes economías se recuperen lo suficiente para incrementar la demanda.

La devaluación del euro ha hecho subir el valor del yuan en alrededor de 15%, lo que encarece las exportaciones chinas hacia Europa, mismas que ya habían disminuido por la propia crisis económica del 2009.

Una caída en las exportaciones ha llevado a que el crecimiento de la economía china se esté alimentando de préstamos de los bancos, lo cual representa un peligro, pues se puede producir una burbuja financiera y con ella una crisis económica.

Por el momento, China ha comenzado a poner medidas para enfriar a su economía que sin duda, se reflejará en el crecimiento de su PIB.

En Estados Unidos, por su parte, se mantienen los signos de recuperación; sin embargo, no existe una efectiva recuperación del consumo que es el motor de la economía, esto porque el desempleo sigue alto.

Aunque se espera que el reporte laboral correspondiente a mayo, que se publicará el próximo viernes, presente un repunte en la creación de empleos (500,000 plazas), esto deberá tomarse con cautela ya que ésta se verá influida por la contratación para el censo de población de ese país.

Con este contexto, el panorama para la economía no es nada alentador y se asientan las dudas en torno del ritmo que la recuperación tendrá en el segundo semestre del año. Con las condiciones actuales, sólo se puede anticipar una trayectoria sobresaltos.

Hasta hace unos meses, las estimaciones de crecimiento se venían corrigiendo a la alza, asumiendo que la fuerza que la recuperación mostró a principio de año, se podría mantener a lo largo de éste.

Así, es poco probable que los mercados vuelvan a presentar el buen comportamiento que registraron a principios de este 2010. Para que esto ocurriera, se necesitaría que los factores de riesgo desa­parezcan y que las cifras sobre la recuperación económica repunten.

Y eso se ve difícil, primero porque el proceso de salida de los problemas de deuda de gobiernos y de los bancos es eso un proceso que llevará su tiempo y segundo porque el consumo, que es la base para que se mantenga un ritmo elevado de crecimiento, no es lo suficientemente sólido.

Por el momento, a corto plazo, la volatilidad y tendencia de bajas se mantendrá, y cualquier noticia negativa, por leve que sea, ocasionará el desplazamiento de capitales de inversiones riesgosas (acciones) aquellas consideradas más seguras como los bonos del Tesoro de EU.

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