En las últimas dos semanas, han aparecido informes que revelan una recuperación de algunas actividades económicas. Esto ha llevado a especular sobre la posibilidad de que el crecimiento económico para éste año sea de alrededor del 4%.

Efectivamente ello puede suceder porque México se verá beneficiado de la recuperación de la economía norteamericana, por los fuertes vínculos que tiene la producción mexicana con aquella, particularmente en la industria manufacturera y además la probable ventaja que los productos o insumos mexicanos pueden tener por el aumento del costo laboral en las manufacturas chinas.

El crecimiento de la economía estaría dado por el impulso de las exportaciones y no por el consumo interno. El Índice de Confianza del Consumidor elaborado por el INEGI así lo confirma al mes de Abril de éste año en que se presentó un crecimiento anual de solo 0.5%.

También las cifras de empleo, si bien son positivas, distan mucho de satisfacer la demanda anual de empleo que existe en México de más de un millón de trabajos... Para ello necesitamos un crecimiento económico de 7%.

El gobierno se planteó como objetivo importante crear 800,000 empleos y aún con los avances registrados falta todavía mucho para lograrlo. Pero Pitágoras decía que el principio es la mitad del camino...

El Presidente Calderón conoce el problema del crecimiento económico de México. Por ello señaló: "Necesitamos mas inversión, mas inversión pública, mas inversión privada que permita generar el crecimiento y los empleos que necesitan los mexicanos".

Es cierto. México debe recuperar el crecimiento que es el mejor antídoto al desempleo y a la pobreza, redoblando el impulso a la construcción de infraestructura, a la producción agropecuaria, al desarrollo industrial y al suministro de servicios de alto valor agregado, estancados después de varias décadas de favorecer las importaciones y de ausencia de una política de fomento al desarrollo de empresas de capitales y tecnologías nacionales mientras sus competidoras de otras naciones son apoyadas sistemáticamente por sus gobiernos para incorporarse a la economía del conocimiento.

Debemos desarrollar un genuino estado de bienestar, basado en el acceso efectivo y exigible a una educación de calidad y a la para todos; un sistema de pensiones y un seguro de desempleo moderno. Si estamos convencidos de que todo mexicano debe tener acceso a la seguridad social, independientemente de su condición social, debemos hacerlo.