Los bancos centrales han sido protagonistas como proveedores de liquidez de última instancia mediante la impresión de billetes y monedas.

El precipicio fiscal de Estados Unidos y la desaceleración en China, otros temas que dominaron.

Normalmente, guardamos la última edición del año de Sin Fronteras para hacer un análisis del panorama económico del año entrante.

Sin embargo, en esta ocasión la situación está rodeada por un alto nivel de incertidumbre, dependiendo del desenlace de las discusiones sobre el precipicio fiscal en Estados Unidos. Es por eso que hemos decidido esperar a la primera edición del 2013, para presentar los principales pronósticos sobre el panorama económico global del próximo año.

Ante esta situación, aprovecharemos la última edición del año de Sin Fronteras para hacer un balance sobre los temas económicos y financieros que dominaron el panorama global en el 2012 y, al mismo tiempo, evaluar este desempeño en relación con las expectativas que teníamos a finales del 2011.

El 2012 empezó y concluyó con muchas de las mismas interrogantes con las que terminó el 2011. Los cuatro temas dominantes del 2012 han sido: i) el papel preponderante de los bancos centrales como proveedores de liquidez de última instancia mediante la impresión de billetes y monedas destinados a financiar la emisión de deuda soberana; ii) la amenaza de un ajuste fiscal en el mundo desarrollado y, principalmente, en Estados Unidos; iii) el estancamiento de la economía europea a pesar de un desenlace ordenado de la crisis, y iv) la magnitud de la desaceleración en China.

Para el 2013, éstos seguirán siendo cuatro temas preponderantes. Sin embargo, a diferencia del 2012, el principal riesgo para la economía global en el 2013 ya no se llama Europa. Ahora, el principal riesgo está en el apretón fiscal que enfrentan varias economías; de manera preponderante, Estados Unidos.

Al igual que en el 2012, los bancos centrales tendrán que seguir jugando un papel primordial para apuntalar la recuperación, que aún es frágil.

Aunque la mayoría de los países ha ya alcanzado o superado los niveles de actividad económica previos a la crisis del 2008-2009, hay variables clave en las principales economías desarrolladas, como el empleo, que siguen lejos de sus niveles precrisis.

La expectativa que tenían los expertos a finales del año pasado de una posible desaceleración de la economía global en el 2012 vs el 2011 se cumplió cabalmente.

La economía global en el 2012 debe crecer cerca de 2.3%, lo cual representa una desaceleración con respecto a 3.1% del 2011 y se encuentra en la parte alta del rango de expectativas de 1.8-2.3% que se tenía a finales del 2011.

Por un lado, las economías emergentes probablemente cierren el año con un crecimiento de 4.6% lo cual está prácticamente en línea con la expectativa de 4.5% que se tenía en diciembre del 2011.

Por otro lado, las economías desarrolladas en conjunto cerrarán el año con un crecimiento cercano a 1.2% lo cual está ligeramente por arriba del pronóstico de 1.0 por ciento.

Dentro del mundo desarrollado, Japón tuvo un repunte mayor al esperado –creciendo casi 2% vs una expectativa de 1%- mientras que Estados Unidos tuvo un desempeño ligeramente más débil que lo anticipado –creciendo 2.2% vs un pronóstico de 2.4 por ciento.

En cuanto a las principales economías emergentes, la desaceleración fue más profunda que lo esperado en Brasil pero el crecimiento repuntó durante la segunda mitad del año en China y Corea del Sur.

En el caso de México, el crecimiento debe cerrar casi en línea con la expectativa de principio de este año. En resumen, los pronósticos hechos a finales del 2011 están bastante cercanos a los resultados finales. No obstante, esta comparación no revela la magnitud de los sobresaltos por los cuales atravesaron la economía global y los mercados para llegar a este punto.

Por vacaciones, esta columna no se publicará hasta el martes 8 de enero. Mis mejores deseos para el año que viene a todos los amables lectores de este espacio.

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