Pues tal como se esperaba, los especialistas en economía del sector privado, es decir, los asesores de los principales inversionistas locales e internacionales, recortaron su pronóstico de crecimiento para la economía mexicana en enero.

Esperan una expansión de 3.29% para el PIB del 2015, una previsión por debajo de la que tenían en diciembre, según los resultados de la encuesta mensual del Banco de México, que en el último mes del año pasado, estaba en 3.50 por ciento.

Este pronóstico revisado aún no incorpora el impacto del recorte al gasto público, anunciado por el gobierno el pasado 30 de enero. Porque de que habrá un menor desempeño a partir de este ajuste al gasto, lo habrá.

Y lo digo, porque la encuesta que levanta el Banco de México mes a mes, para tomarle el pulso al mercado, donde se consignó este nuevo recorte en las expectativas, fue recabada entre el 22 y el 29 del mismo mes.

Con impacto en el PIB

Tal como lo explica el director para América Latina de Moody´s Analytics, Alfredo Coutiño, para que no haya efecto real del recorte al gasto sobre el PIB, la inflación tendría que disminuir en la misma proporción que el gasto público.

Un supuesto difícil de creer, dice, sobre todo en un ambiente de depreciación cambiaria.

¿De dónde veníamos?

En febrero del año pasado, los mismos analistas consultados por Banxico, estimaban que el PIB del 2015, podría alcanzar una expansión de 3.94 por ciento. Claro, el ánimo estaba por las nubes con la aprobación de la reforma energética, pese al crudo invierno que estaba impactando en Estados Unidos y que terminó por arrastrar a la demanda por productos mexicanos.

Luego, en los 12 meses siguientes vino el baño de realidad. El avance de la inseguridad, el desencanto por la corrupción evidente en el gobierno. Escándalos por adjudicaciones de contratos. Todo junto terminó por restar a las expectativas unas 70 décimas de punto.

¿Vienen más recortes en las expectativas del PIB? Seguro. No solo para las de los asesores de inversión, también las del Banco de México y la Secretaría de Hacienda.

Revisemos.

La nueva previsión de la iniciativa privada se encuentra en línea con la proyección revisada del Fondo Monetario Internacional (FMI), que está en 3.2 por ciento.

Coinciden con el piso fijado por la Secretaría de Hacienda en su rango pronóstico (3.2% a 4.2%); y también está próxima al suelo del intervalo que todavía tiene Banxico (3% a 4%).

Las tres previsiones oficiales fueron realizadas sin incorporar el efecto del recorte al gasto público. Y el año va empezando. Según el secretario de Hacienda, el acelerador del PIB mexicano está en la maquinaria estadounidense que confirma con el dato anual de remesas, una aceleración importante.

Pero poner las esperanzas, perdón, las expectativas en un motor que acelera fuera del país, no me parece la mejor de las opciones. El acelerador debería estar en las reformas. ¿Por qué no apostarle a ellas? Ojalá que no tenga nada que ver con el desencanto real que tienen los inversionistas.

De mis apuntes

México está lejos del radar de los inversionistas y la primera impresión que tienen sobre el país, es de corrupción. Triste esperanza para las reformas.