Susana Distancia ya había agotado su (efímera) vida útil. La comunicación de riesgos de la Secretaría de Salud se degradó lentamente conforme el virus SARS-CoV-2 recorría, sin freno, el territorio nacional y los casos se multiplicaban, mientras los altos funcionarios gubernamentales descartaban usar caretas o crubrebocas y preferían los amuletos o las gotas con nanopartículas.

El gobierno de la Ciudad de México, como Jalisco y Nuevo León, había rebasado a la autoridad federal, en la compra de los ventiladores mecánicos, en previsión del peor escenario. La primera ola de la Covid-19 saturó las unidades hospitalarias y para finales del 2020 —si se cumplían los modelos matemáticos—, el número de pacientes podrían colapsar la red de salud pública.

La vigilancia centinela había quedado rebasada. El equipo del subsecretario, Hugo López-Gatell seguía las recomendaciones de la OMS al pie de la letra y no alentaba los ensayos clínicos o los tratamientos experimentales con medicamentos, ya fuera hidroxicloroquina —cuyo uso fue abruptamente suspendido después del ensayo Solidaridad—, remdesivir o ivermectina.

Cuando la aceleración del acme de la segunda oleada comenzó a materializarse —en diciembre del año pasado—, la CDMX optó expandir las intervenciones de salud basadas en la población e implementó una estrategia de atención prehospitalaria, complementada con un sistema de detección temprana de casos y de seguimiento telefónico de los pacientes positivos, a los que suministró un kit con ivermectina.

Los quioscos fueron instalados en zonas determinadas por la incidencia de Covid-19. El programa de pruebas masivas ya había arrancado, en julio del 2020, con 3,000 pruebas administradas diariamente, no obstante que López-Gatell no veía utilidad a ese método (y los reactivos escaseaban, por falta de proveeduría). Cuatro meses después, en la CDMX se aplicaban hasta 24,000 pruebas diarias en esos puntos, a los que acudían vecinos de municipios aledaños.

Además del triage en los quioscos, la CDMX desarrolló un algoritmo asistencial para detectar a casos leves y moderados de la Covid-19. Después de una evaluación clínica, los sospechosos eran sometidos a una prueba de antígeno. Si el resultado era negativo, pero el paciente presentaba síntomas de la enfermedad, era candidato a una prueba de PCR. Cuando la prueba de antígeno es positiva y el paciente había tenido tos, fiebre, dolor de cabeza o síntomas relacionados con Covid en los últimos 10 días, se le derivaba con un médico para que le extendiera una receta, un botiquín médico y orientación sobre prevención, así como instrucciones sobre manejando cualquier síntoma alarmante.

Los kits comenzaron a entregarse a pacientes sintomáticos leves a moderados positivos el 28 de diciembre. Además de la primera dosis de ivermectina contenían paracetamol y ácido acetilsalicílico suficiente para 14 días. Durante el primer mes de este programa se entregaron 83,000 botiquines médicos.

Oliva López Arellano, Víctor Hugo Borja, Pepe Merino y Eduardo Clark están entre los autores del estudio que presenta las primeras conclusiones sobre la aplicación de este modelo de intervención. El riesgo de hospitalización para aquellos que recibieron el kit se redujo (de 52 a 76%) respecto de aquellos que no lo recibieron.

El estudio no prueba los mecanismos causales de la relación entre la ivermectina y la reducción de la probabilidad de ser hospitalizado, pero sus resultados apuntan a la misma dirección que otros estudios: hay una reducción de la carga viral en los pacientes que toman ese medicamento en las primeras etapas de la enfermedad lo que conduce a niveles más bajos de reacción inflamatoria.

Los autores sostienen que las intervenciones basadas en ivermectina son útiles para mitigar los efectos de la pandemia de Covid-19 en el sistema público de salud. Y en las redes sociales han sido blanco de feroces críticos.

Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.

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