La unidad monolítica de los aliados de Morena en la Cámara de Diputados, que formó la alianza electoral Juntos Haremos Historia, se quebró cuando la discusión del tema del dinero se puso sobre la mesa.

Morena, a solicitud del presidente López Obrador, había enviado una iniciativa de ley, para modificar el Artículo 41 de la Constitución donde se establece la fórmula para fijar el monto del financiamiento a los partidos.

La actual fórmula consiste en multiplicar el número de los ciudadanos en el padrón electoral por 65% del valor diario de la UMA (Unidad de Medida y Actualización) y la propuesta de Morena era que el multiplicador se redujera a 32.5  por ciento. Una disminución de 50% al presupuesto asignado a los partidos.

El voto en contra de los partidos de la oposición ya se conocía y lo habían hecho público con el planteamiento de que era una maniobra política de Morena, para restar capacidad de maniobra a las fuerzas opositoras.

Su argumento central, para votar en contra, es que Morena, ahora en el poder, para relacionarse con el electorado, cuenta con los programas sociales del gobierno que, de manera personal y a nombre del presidente, se entregan a los beneficiarios y posibles electores.

Y añaden que el diseño de estos programas, la forma de entrega de los recursos y la estructura de 20,000 jóvenes, servidores de la Nación, que se mueven por todo el país, pagados con recursos federales, son la parte más importante de la estructura electoral de Morena, que cuenta con todo el apoyo del presidente.

Lo novedoso fue que el pasado 12 de diciembre el PT y el PVEM, aliados de Morena, decidieron votar junto con el PRI, PAN, PRD y MC, para impedir la aprobación de la iniciativa morenista y presidencial.

La propuesta no alcanzó la mayoría calificada de 320 votos al sólo obtener 274 a favor, los de Morena y el PES, aunque ya no tiene registro, y 207 en contra. No hubo ninguna abstención. La propuesta, por lo mismo, fue rechazada.

El PT y el PVEM acusaron a la iniciativa de Morena y al presidente de ser “irresponsable equivocada y demagógica” y también de que con ella se atenta y pone en riesgo el sistema de partido en México.

Llama la atención el lenguaje utilizado por el PVEM y el PT. El primero, planteó que de “aprobarse la propuesta, se afectaría de forma directa la equidad en la contienda electoral, y con ello, se distorsionaría el sistema de partidos”, que es lo que sostiene la oposición.

Y el PT, en la voz del diputado Gerardo Noroña, fue todavía más allá, y dijo: “Nosotros no somos del ¡sí, señor presidente! ¡Lo que usted diga, señor presidente! ¡Cuando usted quiera, señor presidente!” en una clara alusión a la banca de Morena.

La postura del PT y PVEM no implica una ruptura de la alianza con Morena y el presidente; lo que manifiesta y deja en claro es que, el uso electoral de los programas sociales, sólo favorece a Morena y no a ellos.

Estos partidos, como también los de la oposición, para seguir conservando el registro y poder relacionarse con el electorado, requieren de los recursos que hoy reciben de acuerdo a la ley.

Rubén Aguilar

Asesor Político

Convicciones

Licenciado en filosofía, maestro en sociología y doctor en ciencias sociales por la Universidad Iberoamericana (Campus Santa Fe, México). Tiene estudios de comunicación en el ITESO (Guadalajara, Jalisco) y de desarrollo institucional en el INODEP (París, Francia). De 1966 a 1979 estuvo en la Compañía de Jesús.