A finales de la semana pasada, los 10 aspirantes a la gubernatura de Sinaloa fueron citados a un cónclave para este miércoles en la oficina del presidente nacional del PRI. ¿Una audiencia ante la secretaria general, Carolina Monroy del Mazo o un pacto simulado, un espaldarazo al ungido?

La cita, en todo caso, resulta anticipada para lo que originalmente habían calculado en el CEN del PRI, que programaron los destapes a partir del 18 de enero. Pero rumores y amagos han precipitado las decisiones. Entre los sinaloenses, la versión de que el diputado federal Quirino Ordaz Coppel, ex alcalde de Mazatlán, sería el candidato de unidad fue atajada, en las horas recientes, con una versión que encendió las alarmas y podría aplazar el pacto de aceptación : la renuncia del secretario de Gobierno del gabinete estatal, Gerardo Vargas Landeros, quien iría como candidato de una coalición opositora.

Ordaz Coppel, integrante de una de las familias más conspicuas de Mazatlán, forma parte de lo que en tierras mexiquenses conocen como Chilorio Power y el año pasado llegó a San Lázaro bajo las siglas del Partido Verde. En sus afanes por la gubernatura contaría con el aval de Francisco Labastida y Alfredo del Mazo... ¿y de Mario López Valdés? El preferido del gobernador, sin duda, es Vargas Landeros quien quedaría relegado por hechos recientes que escapan de los controles locales.

La caída de el Chapo impactó al proceso de selección de candidatos en Sinaloa , refieren altos funcionarios del CEN priista, quienes previo a la definición de un segundo paquete de seis nominaciones, acusan recibo de las fintas y las presiones.

Aguascalientes, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas y Veracruz completarían la primera tercia Chihuahua, Durango y Tlaxcala definidas por la dirigencia nacional del tricolor, encabezada por Manlio Fabio Beltrones. En el paquete restante quedarían Hidalgo, Oaxaca, y Zacatecas, que serían resueltas a finales del mes.

Mientras cundía el nerviosismo entre los aspirantes sinaloenses, anoche, fuentes del CEN priista, confirmaban que el destape del senador veracruzano, Héctor Yunes Landa, era inminente. Habrá guerra de Yunes , festejaban. En el camino quedan el actual presidente estatal del PRI, Alberto Silva, y los legisladores federales Erick Lagos y Jorge Carvallo. Ninguno cercano a Fidel Herrera o a Javier Duarte, aunque el Cisne (Silva) tendrá un papel relevante en la campaña , sería la determinación.

En Quintana Roo, por el contrario, la decisión quedaría en el fuero de Roberto Borge Angulo. ¿Acaso será la excepción y en aquella entidad gobernador pondrá candidato a gobernador? Más bien indican los informantes el mandatario estatal quedaría conforme, si Carlos Joaquín González queda fuera del proceso . Las encuestas no dan una ventaja definitiva para su preferido, el diputado federal José Luis Chanito Toledo, y los problemas reputacionales del alcalde de Solidaridad, Mauricio Góngora, allanarían la nominación de una tercera vía, que encarnaría Paul Carrillo, alcalde de Benito Juárez; sin negativos, bien posicionado en las mediciones, garantizaría una votación robusta.

En la víspera, versiones divulgadas por redes sociales daban cuenta de la presunta declinación del secretario de gobierno Gabriel Mendicuti Loria, supuestamente exasperado por la cargada a favor de Chanito Toledo. Y en Puebla, la desautorización de destape de la senadora Blanca Alcalá, atribuido al líder de la bancada tricolor en el Congreso local, Víctor Giorgana, buscaría corregir las negociaciones con el ex diputado federal Enrique Dóger. Se habla también de un plan B, que favorecería al líder campesino Alberto Jiménez Merino.

Por la candidatura de Aguascalientes van el senador con licencia Miguel Romo Medina y la ex titular de la Profeco, Lorena Martínez.

En Colima, por el contrario, la estrategia de comunicación política y la operación electoral que respaldan los afanes de José Ignacio Peralta no estarían articuladas por los estrategas beltronistas, ni obedecerían designios establecidos en Palacio Nacional, sino más bien en el Palacio de Covián.

La segunda campaña del abanderado tricolor por la gubernatura de aquella entidad del Pacífico también se caracteriza por la falta de apoyos de sus ex compañeros del ITAM incrustados en el gabinete peñista.

En la primavera del 2015, los personajes más conspicuos de la cúpula partidista tuvieron que acudir a su rescate, cuando el disgusto del gobernador Mario Anguiano por la imposición del economista se hizo evidente. Y tras de la anulación de los comicios, decretada por los magistrados de la sala superior del TEPJF, nuevamente tuvieron que acudir al rescate del ex subsecretario de Comunicaciones luego de que el panista Jorge Luis Preciado tomara una holgada ventaja.

La operación PRI-Segob surtió efectos y para la primera semana de este 2016 habían logrado bajar al abanderado panista, aunque la campaña negativa tuvo un efecto pernicioso: metió en la contienda al abanderado de Movimiento Ciudadano, el ex panista Leoncio Morán.

El desempeño de Nacho Peralta en el debate del pasado domingo 10 revivió la preocupación. Pero si gana el priista, ni duda cabe que quedará en deuda con la nomenklatura tricolor.

EFECTOS SECUNDARIOS

RELEVOS. Un cambio sutil, pero de gran calado, ocurre al interior del Servicio de Administración Tributaria, donde su titular, Aristóteles Núñez, dispuso un ajuste en la administración general de recursos y servicios, que deja Alejandro Ríos Camarena Rodríguez, en manos de Ulises Moreno, quien estaba al frente del OIC.

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