La Ley Federal de Telecomunicaciones define el espectro radioeléctrico como el espacio que permite la propagación sin guía artificial de ondas electromagnéticas cuyas bandas de frecuencias se fijan convencionalmente por debajo de los 3,000 GigaHertz . Como recurso estratégico y escaso, es además necesaria para los servicios móviles de nueva generación y su asignación va en línea con los objetivos de cobertura, convergencia y competencia del gobierno.

Adicionalmente, esta Ley indica que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) podrá cambiar o rescatar una frecuencia o una banda de frecuencias concesionadas, entre otras razones, por la introducción de nuevas tecnologías. Pero aquí la SCT no está truncando una concesión a la mitad del tiempo concedido, sino que la concesión ha llegado a su finalización y por lo tanto la Secretaría tiene la facultad de volverla a asignar al mismo concesionario o licitarla de nuevo.

Esas frecuencias eran usadas anteriormente para servicios de televisión y radio restringidos por medio de tecnología MMDS (microondas), la cual ha sido sustituida por nuevas tecnologías en todo el mundo. De esta forma, el uso de esta banda ha cambiado radicalmente, resultando en la conveniencia de asignarla para usos más productivo, ya que en el espectro que antes era posible transmitir 32 canales de TV ahora es posible ofrecer servicios de banda ancha móvil de cuarta generación (4G).

¿Qué está haciendo ?el mundo al respecto?

De manera consistente, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), brazo de telecomunicaciones de la ONU, se encarga de promulgar y adoptar estándares a nivel internacional, ha promovido que las frecuencias de la banda de 2.5 GHz son óptimas para otorgar servicios de banda ancha móvil de nueva generación.

Muchos países (EU, Inglaterra, Canadá, Chile y Brasil -este último licitará el espectro en mayo de este año-) han reasignado ya el referido espectro siguiendo esta recomendación.

¿Qué hacemos en México?

Desde el 2008, la SCT integró esta actualización dentro del Cuadro de Atribución de Frecuencias; sin embargo, aún no se decide a quién y cómo ponerlo a trabajar, por lo que hemos seguido en el peor de todos los escenarios: dicho espectro se ha mantenido ocioso.

Con el anuncio del viernes pasado, la SCT hizo público el dictamen en el que da negativa a renovar las concesiones vencidas de MVS, que ostentaba casi todo el espectro de dichas frecuencias desde hace más de 20 años para televisión de paga.

Sin estar exentos de la discusión política y dogmática, en términos de sector y país, esta resolución representa una medida que empata con los mejores razonamientos de política pública y sectorial que tenemos hoy a la vista en el mundo.

Diversos son los motivos, aquí se destacan sólo algunos.

Hay en México 7.2 millones de líneas/personas con servicios de datos móviles, número que continuará creciendo rápidamente en los próximos años, por lo que la oferta podría no satisfacer la demanda, en gran medida por la limitada asignación de espectro radioeléctrico o la subóptima distribución del mismo. Con un uso más eficiente del espectro, la banda de 2.5 GHz representa una gran oportunidad para ampliar cobertura y competencia en la provisión de servicios de datos móviles.

Importante democratizar la tenencia espectral y evitar concentración de una banda en un solo operador, para multiplicar la oferta de mejores servicios y menores precios en el mercado a través de la competencia. Asegurando la optimización del uso del espectro mediante una adecuada asignación que incremente la competencia en el mercado, aunque no sea su objetivo primordial.

El gobierno genera una mayor recaudación de ingresos fiscales provenientes de pagos por asignación y por su explotación.

Por ello, en todos sentidos esta noticia abona en favor del mejor uso y aprovechamiento de la banda, lo que se traduce tanto en mayores ventajas para los consumidores y empresas, como para el gobierno en general.

No cabe duda de que el país requiere la pronta asignación de este espectro para ayudar a reducir la brecha digital con otras naciones, fomentando la productividad y el desarrollo económico en general.

Como ya es tradicional en el sector, esto se podría ver amenazado por litigios que pueden retrasar la decisión y sus consecuentes beneficios. Esperemos que esta asignación se realice de forma adecuada, tomando en cuenta una consulta pública y experiencias internacionales exitosas.