Han pasado 85 días desde que inició oficialmente la contingencia sanitaria derivada de la pandemia del coronavirus. Hemos visto de todo, falta de implementación de medidas oportunas, descoordinación entre los órdenes de gobierno, desabastecimiento de medicamentos en los hospitales, carencia de equipos de protección para los médicos, restricciones en la autorización de pruebas rápidas y mucho más. La incertidumbre y el miedo nos invaden cada tarde previo a esperar los reportes oficiales; mismos que siguen mostrando que aún no llegamos a la fase más crítica.

Actualmente, hay más de 175,000 casos y 20,000 defunciones confirmadas a nivel nacional; cifras que continúan en aumento en 27 de las 32 entidades federativas, entre ellas Tabasco, mi tierra y tierra del Presidente de la República. Acá en la patria chica los números son dramáticos, somos la segunda entidad con la mayor incidencia de casos y la tercera con la mayor tasa de defunciones. La semana pasada el semáforo federal nos mostraba en Fase Naranja pero, derivado de estos números, el gobierno estatal decidió retrasar la “nueva normalidad”, y este viernes que nos movimos a Fase Roja iniciará “ordenadamente” la reactivación económica. Esta historia se repite en la mayoría de los estados.

En Europa, por ejemplo, se decidió iniciar la reactivación económica 14 días después de haber mantenido el número de reproducción efectiva por debajo de 1; que no es otra cosa que el número de personas contagiadas a partir de un caso activo. En Estados Unidos han iniciado actividades después de haber mantenido constante durante semanas este indicador en 1. México, lamentablemente, está por encima de este indicador.

La prioridad debe ser proteger la salud y disminuir los contagios, ¿cómo se logra? 1) haciendo visible quiénes se están contagiando, rastreando cada caso activo y sospechoso, 2) masificando el nivel de pruebas, 3) protegiendo a los grupos vulnerables en cada actividad esencial, 4) cuidando la capacidad hospitalaria y protegiendo al personal de salud, y 5) tomando medidas para una reactivación económica segura. Con estas prioridades en mente el mundo entero está entrando a la “nueva normalidad”, sin embargo, lo están haciendo mediante una movilidad intensiva en filtros de acceso a los centros de trabajo, intensiva en pruebas, intensiva en el uso de cubrebocas, intensiva en sanitización permanente de espacios públicos e intensiva en la implementación de protocolos. ¿Por qué no estamos en la misma línea?

En México, el Gobierno Federal está perdido, enfocándose en las elecciones siguientes mientras que los gobernadores desesperadamente buscan ayudar sin un solo peso presupuestado para este fin. Seguimos siendo el último lugar entre los países del OCDE en aplicación de pruebas: 0.4 exámenes diagnóstico por cada 1,000 habitantes, en comparación con 23% del promedio; además somos el último lugar en destinar recursos para la protección de las familias y el empleo, 0.4% del PIB, en comparación con el 8% que ha destinado Colombia o el 12% en Perú. Además, existe un desabastecimiento de medicamentes usados en diversos protocolos y no hay intención de la Administración actual por asegurar la compra anticipada de la vacuna, como ya lo hicieron en Francia, Alemania, Italia, Holanda, e incluso en el estado de Guanajuato, donde ya iniciaron negociaciones de manera individual.

Esta fase a la cual entraremos representa un reto completamente nuevo para nuestro país y es importante que nuestras autoridades se comporten a la altura que necesitamos todos los mexicanos. Como Diputada Federal, pueden contar con que yo seguiré alzando la voz, tratando de buscar soluciones comunes en estos tiempos tan difíciles en la historia de nuestro país.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.