La expectación se convirtió en decepción.

La esperanza en torno al Plan Nacional de Reactivación Económica del presidente Andrés Manuel López Obrador, frente a la creciente gravedad de la crisis sanitaria por la pandemina mundial del coronavirus, se desvaneció prácticamente desde el principio de lo que denominó el Informe del presidente de la República al pueblo de México.

Y es que no se trató del anuncio de un plan de reactivación económica, sino de un informe, fundamentalmente, sobre los programas sociales que está aplicando el gobierno lopezobradorista y las obras de infraestructura que está realizando.

Por eso, la expectativa se convirtió en decepción.

Todos los sectores productivos de México esperaban un Plan de Reactivación Económica: un conjunto de medidas que permitan a las unidades productivas de todos los tamaños, paliar los efectos adversos que está provocando la crisis sanitaria. Y un conjunto de políticas para detonar la reactivación económica.

Esperaban, no la condonación o la exención fiscal, pero sí la prórroga en su pago, o la revisión de una serie de elementos que están detrás de las obligaciones en las relaciones entre empresas y empleados, o esquemas de apoyo al salario de los trabajadores, o un programa de recuperación de empleo.

Pero no hubo un solo anuncio en ese sentido. No se escuchó una sola idea de las decenas de propuestas que le han presentado los dirigentes de las distintas organizaciones empresariales al jefe del Ejecutivo.

No hubo nada que permita prever el amortiguamiento de los graves impactos que se esperan en la economía nacional derivados de la crisis sanitaria por el coronavirus y el paro de actividades que se está realizando.

Vaya, ni siquiera mencionó lo que con bombo y platillo hicieron público en días pasados los integrantes del Consejo Coordinador Empresarial, encabezada por Carlos Salazar, en torno a una bolsa de recursos que a través de la banca de desarrollo se canalizará para apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas. Apenas la pálida mención del Programa de Infraestructura en el sector energético que se viene posponiendo desde diciembre pasado y que contempla una inversión por 339,000 millones de pesos.

Y la preocupante decisión de utilizar lo que queda de los recursos para contingencias del Fondo de Ingresos Presupuestales, más los 250,000 millones de pesos, reunidos a partir de la desaparición de los fidicomisos, que se usarán para financiar los programas sociales.

Fue como una edición más de la conferencia mañanera, sólo que sin preguntas.

Pronunció exactamente el mismo discurso: se acabó la aplicación de las recetas neoliberales que sólo beneficiaron a unos cuantos, que permitieron la privatización de las ganancias y la socialización de sus pérdidas.

Lo que también quedó claro es que el presidente de México no mintió. Dijo exactamente lo que ha dicho desde hace más de 18 años a lo largo de su lucha por alcanzar el poder.

Prometió que cambiaría el modelo económico y es lo que está haciendo. Cuando todo apunta a que está por comenzar lo más grave de la crisis sanitaria; cuando en días pasados las agencias calificadoras degradaron la calificación soberana y de Pemex y cuando los pronósticos de crecimiento económico de todas las instituciones financieras anticipan una recesión y, en general, coinciden en que la profundidad será de 4% y los más pesimistas pronostican una contracción de entre 7 y 11%, y cuando la mayoría de los actores protagónicos del sector productivo, esperaba la extensión de una red de protección, el discurso presidencial sólo provocó decepción.

Desde el punto de vista del presidente de México, el Plan de Recuperación Económica que aplica no se ajusta al modelo neoliberal o neoporfirista.

Es muy probable que la decepción de los sectores productivos se refleje en cómo nos ven y califican las agencias, las instituciones financieras y los mercados, en general. Su reacción, puede que no sea inmediata, será paulatina, pero no necesariamente positiva. Al tiempo.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.