El ahora para Benedicto XVI defendió la suspensión de la obligatoriedad del celibato, como condición del sacerdocio, cuando tenía 44 años. Era 1970 y él, junto con un grupo de teólogos alemanas de talla mundial, firmó un documento en el que pedía que la iglesia echara abajo esa norma.

El padre Joseph Ratzinger era profesor de teología en la universidad de Tubinga a donde había sido invitado por el padre Hans Küng una vez que había terminado el Concilio Vaticano II. Los dos habían sido sus teólogos más jóvenes.

El estudio fue encargado por la Conferencia Episcopal Alemana, para presentar en el Sínodo de 1971 a celebrarse en Roma. En el texto estaba también firmado por los ahora cardenales Karl Lehmann y Walter Kasper y los teólogos Otto Semmelroth y el jesuita Karl Rhaner.

El texto sostenía que nuestras consultas y estudios coinciden en la necesidad de un tratamiento distinto de la ley que establece el celibato ( ) tanto para la iglesia alemana como para la iglesia mundial y planteaba que debería hacerse con carácter de urgente .

Los autores sostenían que no había ninguna razón teológica de peso, para mantener la media y tampoco existía nada que impidiera, en los nuevos tiempos, discutir esa decisión adoptada siglos atrás por la iglesia de Occidente, pero no la de Oriente.

La iglesia vivía los tiempos de renovación que había traído el Concilio Vaticano II (1959-1965). Los miembros de la comisión, pero también autoridades del Vaticano, pensaban que ante la expansión que vivía la iglesia, sobre todo en África donde habían surgido 46 nuevos países y con ellos otras tantas conferencias episcopales, había que ordenar a sacerdotes casados.

El Papa Pablo VI no quiso tomar sólo la decisión y sometió el punto al Sínodo de 1971 asegurando que se sujetaría a lo ahí acordado. En esa ocasión los teólogos de las conferencias alemana, francesa, italiana y española, entre otras, se pronunciaron a favor de reformar las leyes del celibato. Los estadounidenses se opusieron.

A la hora de la votación, que pudo haber cambiado la historia, los obispos europeos se pronunciaron a favor de la reforma, pero los latinoamericanos y africanos se opusieron. Ocurrió algo paradójico; los obispos más conservadores en lo teológico, los europeos, votaron a favor de la reforma del celibato y los más progresistas, los latinoamericanos, por que se mantuviera.

El documentos de los teólogos alemanes, con la firma de Ratiznger, permaneció en secreto durante 41 años hasta el pasado mes de enero cuando alguien que había sido colaborador de Karl Rahner decidió entregarlo a un grupo católico crítico de la Iglesia, en Alemania, que optó por publicarlo. El papa y el Vaticano optaron por no hacer ningún comentario.