Cambridge Analytica (CA) enfrentará a la justicia estadounidense, por la adquisición de información sobre más de 50 millones de usuarios de Facebook en Estados Unidos.

Ayer en un tribunal federal de Manhattan, Nueva York, ingresó la última demanda entre una oleada de litigios interpuestos en toda la Unión Americana contra la filial de la británica SCL Group, tras las revelaciones de su injerencia en las campañas presidenciales del 2016.

¿Y en México para cuándo? La evidencia sobre las operaciones de CA se acumula paulatina, al tiempo que los deslindes, aunque algunos —como el del CEN priista— francamente son grotescos. “Ante las notas publicadas en diversos medios de comunicación”, dice el comunicado que sin membrete y folio circuló el pasado viernes 30, “se informa a la opinión pública que nunca ha contratado a Cambridge Analytica”.

El presidente del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) , Liébano Sáenz, negó las versiones periodísticas que han aludido a la relación de negocios entre su despacho y la firma dirigida por Alexander Nix. “No ha sido el caso”, estableció, respecto del proceso electoral en curso. ¿Y en las elecciones del 2016 y el 2017?

La confidencialidad de un contrato obligaría al abogado y politólogo y a sus socios a guardar secrecía. En cualquier caso, GCE fue la única empresa con archivos de encuestados y acceso a big data a la que CA trataría de contactar recientemente. Al menos, otra casa demoscópica y una de las firmas que da seguimiento a la reputación mediática de la clase política habrían cotizado sus servicios. Igualmente, la firma CRG le ofreció sus servicios de comunicación estratégica y contacto con líderes de opinión.

Son careros y con bases de datos infladas, juzgó entonces Brittany Kaiser, directora de desarrollo programático de la empresa que buscaba expandirse en México e implementar campañas basadas en datos y estrategias. Entre su portafolio de clientes —presumía— estaban candidatos presidenciales y legisladores, oficinas gubernamentales, ONG, asociaciones empresariales y clientes corporativos.

“Al contrario, ellos se cotizaban carísimo y sólo vinieron a vender espejitos”, resume uno de los contactados por CA en el otoño del 2016, “aquí era imposible que pudieran actuar como lo hicieron en la elección presidencial de Estados Unidos o en el Brexit, porque aquí son otros datos y no tenían bases de datos. Sólo vendían su servicio de cruces, con la información que les proporcionaran sus clientes”, refiere.

A mediados de julio del año pasado —reveló la periodista Lourdes Mendoza—, un grupo de expresidentes de América Latina, integrantes de una misión de observación que viajó a Venezuela en representación de IDEA, tuvo información de primera mano sobre las tácticas utilizadas por CA. ¿Su informante? Vicente Fox, quien —de acuerdo con testigos de esa plática— ya contaría con esos servicios y sugirió que fueran contratados para tratar de influir “de manera extraoficial” en un sector de las fuerzas armadas bolivarianas —aquel que no simpatiza con Nicolás Maduro— y en la disidencia antichavista. El expresidente panista no ha aclarado tales versiones.

Antes de que CA intentara abrir puertas en México —en el PRI, a través de Sergio José Gutiérrez y en la estrategia digital de Los Pinos, aunque con nulo éxito—, hubo otros asesores internacionales. El más destacado es Jim Messina, CEO de The Messina Group, quien además de haber trabajado con Barack Obama prestó sus servicios a Mauricio Macri, en Argentina, Mariano Rajoy, en España y Matteo Renzi, en Italia.

Durante un año y medio, Cambridge Analytica trató de encontrar un cliente —léase una campaña presidencial— que comprara sus modelos de datos predictivos, que tenían el único propósito de “mapear” al electorado en función de datos demográficos, de religiosidad e ideología, de perfiles de personalidad y opiniones sobre “temas clave”. Después vendrían las pautas en Facebook, las push polls y los guiones para los brigadistas que recorren puerta a puerta las viviendas de los promovidos.

Como ocurrió en Estados Unidos, CA comenzó a trabajar con los adversarios. Allá, antes de asesorar a Trump, estaban contratados con el senador Ted Cruz, al que ayudaron a ganar las primarias en Iowa. Aquí, entre los primeros clientes de esa agencia, estuvo el CEN del PAN.

EFECTOS SECUNDARIOS

DESMEDIDOS. Al arranque de las campañas, las encuestas dejan poco espacio para las dudas. Quedan 85 días para la elección y sólo un coletazo pondría a José Antonio Meade en la contienda. La estrategia de debilitar a Ricardo Anaya pronto se vería reforzada con otros obuses que afectarían, entre otros, al actual dirigente del PAN, Damián Zepeda.

MEJORAS. México ocupa el sitio 13 entre las 24 principales economías de Tecnologías de la Información en el Global Cloud Computing Scorecard 2018, estudio que evalúa las políticas informáticas en el cómputo en la nube a nivel internacional. En la edición anterior (2016), estuvo en el lugar 15 y de acuerdo con Kiyoshi Tsuru, director en México de BSA —la firma que elaboró este ranking—, este avance refleja la mejoría del entorno legal y regulatorio que se ha trabajado en el país. Alemania obtuvo el puntaje más alto en el Scorecard.

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Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.