A pesar del anuncio del paquete de apoyo por parte de la Unión Europea y el FMI a principios de la semana anterior, la crisis fiscal de Grecia desató una nueva ola de nerviosismo y volatilidad en los mercados que se hizo sentir durante toda la semana pasada.

El Dow Jones cayó 5.7% mientras que el S&P 500 tuvo una caída de 6.4%, borrando las ganancias que ambos índices llevaban durante el 2010. El euro se depreció 5% contra el dólar, cotizando en 1.26, su nivel más bajo desde marzo del 2009.

El nerviosismo provocó un incremento marcado en la aversión al riesgo que llevó a los inversionistas a vender activos percibidos como más riesgosos (principalmente acciones, bonos y monedas de mercados emergentes y países europeos) y comprar instrumentos más seguros como el oro y bonos del Tesoro de corto plazo de EU.

Lo ocurrido la semana pasada es una señal del alto grado de interconexión existente entre las economías y los mercados a nivel global. Asimismo, es un recordatorio del gran deterioro que han sufrido las finanzas públicas de varios países y que constituyen la principal amenaza a la recuperación de la economía mundial.

Para Mohamed El-Erian, director general y Co-Director de Inversiones de PIMCO (uno de los administradores de fondos de renta fija más grandes del mundo), el deterioro de las finanzas públicas y el gran incremento en la deuda soberana de los países desarrollados debería tener consecuencias profundas en el manejo de la política económica del mundo entero.

El-Erian argumenta que los países ajenos a esta crisis deberían tomar esta advertencia para reflexionar y entender la dinámica del financiamiento de su deuda dependiendo del tamaño, perfil de vencimientos y fuentes de financiamiento de ésta.

En el caso de México, el análisis de esta dinámica ha sido uno de los logros más importantes de las últimas tres administraciones presidenciales (la de Zedillo, Fox y Calderón).

Además de mantener una política fiscal prudente con déficits muy manejables, México ha logrado mejorar el perfil de vencimientos y las fuentes de fondeo de su deuda. Hoy en día, la mayor parte de la deuda pública de México es de largo plazo y fondeada por fuentes domésticas.

Sin embargo, El-Erian atinadamente argumenta que el análisis de la dinámica de la deuda soberana no es suficiente, es necesario entender los mecanismos de transmisión de un posible contagio a causa de los problemas de endeudamiento de otras economías.

Estos mecanismos de transmisión se pueden dividir en dos: (i) los de carácter fundamental como el comercio internacional y los flujos de inversión extranjera; y (ii) los de carácter de percepción como el funcionamiento de los mercados.

Para El-Erian, las consecuencias pueden ir de lo certero, a lo balanceado y a lo verdaderamente impredecible.

En el caso de Grecia, las consecuencias de carácter fundamental implican un ajuste fiscal masivo que provocará una fuerte caída en la actividad económica, impactando también a sus principales socios comerciales en la Unión Europea.

Sin embargo, las consecuencias de carácter coyuntural podrían ser mucho más complicadas. Para El-Ehrian, la crisis griega se ha convertido en un fenómeno regional que está al borde de convertirse en uno global. El medio de transmisión, como siempre, podría comenzar por la fibra más débil, el convaleciente sistema bancario europeo.

La crisis de confianza podría agravarse si los bancos pierden la confianza en otros bancos debido a su posible exposición a ciertos créditos de países europeos en riesgo (principalmente Grecia, España, Portugal e Italia). No tenemos que ir muy lejos para recordar lo que la última crisis de confianza en el sistema financiero provocó.

Es por eso que el domingo por la noche, antes de la apertura del lunes de los mercados asiáticos, la Unión Europea anunció un paquete de 750,000 millones de euros para apoyar a sus países miembros que lo necesiten.

La magnitud sin precedentes del paquete busca cortar de raíz la crisis de confianza y nerviosismo que se comenzó a gestar la semana pasada en los mercados.