¿Cuál es la mejor forma de prevenir y reducir los riesgos? Trabajar junto con los Grupos de Interés...

La Responsabilidad Social de las Empresas (RSE) y la gestión de riesgos comparten cada vez más retos. Aunque estas materias se han desarrollado fuertemente en los últimos años de forma aislada, esto ha comenzado a cambiar ya que, hoy en día, tienen que compartirse puntos de vista, enfoques y herramientas mutuamente.

Para iniciar el año 2017 fortaleciendo la creación de valor para los negocios, comentaremos en esta columna cómo el risk manager y el encargado de RSE deben colaborar y qué puede ganar la empresa con esta nueva relación.

El puesto de risk manager nació en los años 50 en EU y se ha profesionalizado con la multiplicación de los riesgos y, sobre todo, con el entendimiento de las interdependencias entre dichos riesgos. Años atrás, en la época de la filantropía y del paternalismo, los encargados de la RSE no prestaban atención a la noción de riesgos; sin embargo, conforme se ha ido profesionalizando la RSE en las empresas, se han enfocado cada vez más en vigilar los impactos de las actividades de la empresa, y han tenido que tratar con efectos de toda índole.

Al final, el concepto de responsabilidad es el deber asumir sus acciones: rendir cuentas y asumir sus consecuencias. Es decir, asumir los riesgos que sus acciones representan para uno mismo y/o para sus Grupos de Interés. La historia de la RSE es también la de la ampliación de la noción de responsabilidad hacia el futuro y las generaciones futuras: ahora, la RSE implica anticipación y prevención de riesgos.

Tanto el risk manager como el encargado de RSE mapean y enfrentan los riesgos globales, multidimensionales e interdependientes: climáticos, éticos, geopolíticos, sanitarios, laborales, financieros, etc. Dichos riesgos tienen impactos cada vez más grandes en las empresas y en sus Grupos de Interés, por lo que su no-gestión constituye hoy uno de los mayores frenos para el crecimiento. Además, la traducción financiera de estos riesgos justifica la atención aguda que les prestan los directores generales y se vuelve, por ende, un reto común asignado al risk manager y al encargado de RSE.

Y ¿cuál es la mejor forma de prevenir y reducir los riesgos? Trabajar junto con los Grupos de Interés. No sólo tomando en cuenta su opinión, sino involucrándolos en la creación de los planes de acción y en la medición de los resultados. Creo que este enfoque en RSE es una de las mayores aportaciones a la gestión de riesgos.

Conclusión:

La gran convergencia traduce la similitud entre las preocupaciones del risk manager y del encargado de RSE, e incluso la similitud entre sus herramientas: el primero trabaja con un mapeo de riesgos (el cual generalmente cruza la probabilidad de ocurrencia con el impacto potencial) y el segundo con una matriz de materialidad (la cual por lo general cruza la percepción de los Grupos de Interés con el impacto potencial de actuar o no). Al final, ambos buscan la reducción de los impactos negativos, un mayor control sobre los riesgos y la resiliencia de la organización.

*Directora de la agencia de responsabilidad social ResponSable?.

Twitter: @RSponsable