La semana pasada Donald Trump nombró a Larry Kudlow como director del Consejo Económico Nacional, en sustitución de Gary Cohn, quien renunció al estar en desacuerdo con las inclinaciones proteccionistas de Trump, incluyendo la decisión de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio.

La nominación es muy importante, ya que Gary Cohn, exejecutivo de Goldman Sachs, había actuado como una voz alejada de las ideas populistas de Trump y era visto como un aliado para los mercados.

Aunque fungió como economista en jefe de la correduría Bear Stearns en la década de los 90, Larry Kudlow no tiene ningún entrenamiento formal como economista y es más bien conocido por su papel como analista de economía y mercados en el canal financiero CNBC.

Kudlow estudió historia en la Universidad de Rochester en Nueva York y posteriormente comenzó un posgrado en Política y Economía en la Universidad de Princeton, pero nunca se graduó. En la década de los 80, Kudlow trabajó con Arthur Laffer, uno de los asesores más influyentes en cuestión de política económica durante la administración de Ronald Reagan.

Laffer es famoso por haber convencido a Reagan de que la implementación de estímulos fiscales vía recortes a las tasas impositivas generaría un boom de crecimiento y que los recortes se pagarían por sí solos. Aunque la administración Reagan sí logró una recuperación en el crecimiento y un mercado accionario al alza, sus estímulos fiscales lejos de pagarse solos, dejaron un creciente déficit fiscal que tuvo que ser corregido durante la administración de Bill Clinton.

Kudlow es ampliamente conocido por sus intervenciones diarias en televisión, pero la mayoría de los economistas serios lo ve con cierto desdén, argumentando que Kudlow no es un buen economista, sino alguien que pretende pasar como un experto en economía en la televisión.

Sus detractores indican su optimismo permanente y sus fracasos como pronosticador, en particular su negación de la inminente crisis del 2008-09 a escasas semanas de la quiebra de Lehman Brothers. Aunque esta falla no es exclusiva de Kudlow, sus detractores también critican su pronóstico de que la economía estadounidense debe crecer a un ritmo de 4-5% gracias a los recortes en los impuestos.

A pesar de que la economía estadounidense está creciendo a su mejor ritmo en casi una década, el pronóstico de 4-5% es casi el doble del ritmo al cual esa economía puede crecer sin generar presiones inflacionarias.

Es muy posible que Estados Unidos crezca por arriba de 2.5% en el 2018, pero un mercado laboral en pleno empleo hace prácticamente imposible que la economía crezca a un mayor ritmo sin generar presiones inflacionarias.

El argumento de Kudlow es que la inversión privada ha estado detenida y que los nuevos incentivos generados por la reforma fiscal detonarán una gran ola de inversión que elevará el crecimiento a los niveles que él pronostica.

No obstante, gran parte de las inversiones que hemos visto hasta ahora de las grandes empresas listadas en bolsa son para adquisiciones y grandes recompras de acciones, con pocos planes de inversión en expansión de sus plantas productivas. Sin embargo, las palabras de Kudlow son música para los oídos de Trump y el hecho de que vengan de un personaje que transmite bien en televisión son suficientes para impresionar aún más al presidente de EU. Sin embargo, no todo es malo.

En principio, Kudlow ha expresado su rechazo al proteccionismo, pero será interesante ver si se dobla ante Trump o si logra convencerlo de tomar una postura más moderada de política comercial.

Por lo pronto, Kudlow recientemente argumentó que el TLCAN debe de ser modernizado, pero enfatizó que su permanencia es esencial para Estados Unidos, tanto en términos económicos como de seguridad nacional, dado el gran grado de integración de cadenas productivas que se ha forjado a través de los años.

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Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de Estructura Partners

Sin Fronteras

Desde 2009, el Sr. López-Dóriga es Socio Director de Estructura Partners, una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones, así como en estructuración de operaciones de financiamiento vía deuda y capital.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorifica y el promedio más alto de su generación, y cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la beca British Council Chevening Scholarship Award.