El Instituto Federal Electoral (IFE). Esos hombres denominados Consejeros, son una majadería para millones de desempleados, marginados, imposibilitados y pobres mexicanos. Para lo que ellos llevan disfrazados sus buenos oficios de la democracia’’, a través de credencial, urnas, mesas, crayones, tintas y listado nominal.

Deberían de ser acusados de delincuencia organizada, junto con institutos, que se dicen así, para presumir alcurnia. En verdad son negocios los partidos políticos como PAN, PRI, PRD y Nueva Alianza, más una cueva de ladrones con los cuatro candidatos presidenciales y sus séquitos de Alí Babá y sus 40 cab nes’’.

Espero que se indignen como su servidor. La célula de sicarios del IFE entregará 336 millones 112,084 pesos –qué exactos para robar impuestos de nosotros- a cada uno de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República.

Es aquí donde la democracia, que presumen, no lo es. Deberían de juntar ellos recursos, como lo hacen en Estados Unidos, que de igual forma recurren a mafias, pero aquí, el derecho de cobro de piso partidista, se reparte entre cuates, más las mafias, pero en México se instituyó el sangrado a contribuyentes para presumir democracia y transparencia’’.

Para qué le desgloso las barbaries del IFE, mejor acudan a su portal de transparencia’’.

Mientras millones de mexicanos. Sí de verdad, padecen miseria, inclemencia del tiempo, discriminación y violentan sus garantías individuales, garantizadas en el artículo 1 de la Constitución General de la República, los del IFE y los aspirantes al poder, no tienen ni idea.

Pero ellos un plátano’’, así decimos a los abogados, porque no hay uno derecho’’, los defiende, a los afectados en sus derechos no hay nadie que puede llevar su caso a de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), porque es desechado.

Hay algunos, tan necios, que por eso los admiramos, que prefieren ir a instancias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), antes que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), eso es lo que sufrimos millones de aztecas y me sumo, porque así fue.

Al menos el IFE, ya nos va a cambiar spots, de esos cuatro millonarios presidenciables.

Porque ya ¡chale! Están de hueva. Ver al Astroboy, Enrique Peña Nieto solo, sin nadie que lo cuide, abrazar y saludar mexicanos, es pues un comercial. No creo que tenga tanto talento para ello.

Doña Chepina y su menú pando. Josefina esperamos se recupere ponto, ante temblores y consecuencias de batallas anteriores, pueda decir que va a defender a nuestros hijos, como ella, no defendió a una de sus hijas, nada más porque tiene problemas de obesidad.

Ahí está la revista, no lo invento yo.

O el amoroso Andrés Manuel López Obrador, que es el único convencido que no es él.

Mejor que se vaya a su rancho, la chinnnn’’ en Tabasco. Nos falta el Quadri, ese ecologista, metido en defender otros ideales.

Ahí la dejamos, porque para que pensar en los que aspiran a ser diputados, senadores, asambleístas, jefes delegaciones, presidentes municipales, gobernadores y demás chinches chupadoras de sangre, cansa.

Todos ellos, están igual que los Directores de Comunicación Social de dependencias federales, cobran por no hacer nada, ya se fueron de vacaciones y el país, que se lo carguen al erario público ¿o no es así?

COMMODATO

Les deseamos a las familias mexicanas, algunas de ellas que pierden el tiempo en leer estas tonterías y no crean, que me disgusta sus críticas constructivas o destructivas, por lo menos, me dejan un buen sabor interesante en mi vida, que no soy monedita de oro. Así me decía mi madre Guadalupe y ahora mi adorada mujer, Belinda.