Sin temor a equivocarse, Andrés Manuel López Obrador querelló a la campaña de desprestigio, por el descalabro electoral en las elecciones intermedias de su sexenio. La versión 2021 de la cruzada en su contra (“hay que detener la destrucción del país”, clamaba Sí por México) fue efectiva, aunque sólo en ciertas regiones del país.

¿Y Morena? En el 2018, gracias al efecto AMLO, esa formación izquierdista obtuvo posiciones legislativas y gobiernos municipales que deberá entregar en breve. Muchos de los amparados por las tómbolas de hace tres años —bases partidistas sin experiencia parlamentaria— quedarán en el camino, lo mismo que alcaldes censurados por sus gobernados.

La guerra sucia, si fuera el caso, no fue la única determinante de la derrota morenista en el centro del país del pasado 6 de junio. La caída del acuerdo con el Ejecutivo federal y la jefa del Gobierno capitalino que algunos encuestadores visibilizaron a mediados de la semana pasada apuntalaría la hipótesis de aquellos que creen que hay señales evidentes del hartazgo de un sector del electorado con una propuesta de gobierno que no los ha beneficiado. Pero ni el presidente ni Claudia Sheinbaum estuvieron en la boleta electoral. Y si estas elecciones fueron una especie de referéndum, entonces los votantes de las grandes ciudades de México castigaron a Morena y a sus gobernantes.

En la zona conurbada del Valle de México, la formación izquierdista perdió una docena de municipalidades, entre las que están antiguos bastiones como las alcaldías Cuauhtémoc, Coyoacán y Miguel Hidalgo, así como municipios de la zona industrial entre los que destacan Tlalnepantla, Naucalpan, Atizapán y Coacalco.

En la llamada megalópolis —conformada por la CDMX, el Estado de México, Puebla, Hidalgo y Morelos—Morena sufrió una derrota contundente, salvo en la zona Oriente de la entidad mexiquense, donde con sus triunfos en Ecatepec, Texcoco y Ciudad Nezahualcóyotl (que arrebató al PRD después de dos décadas de gobiernos de ese partido) se erigirá un nuevo bastión, con el aeropuerto de Santa Lucía como detonante económico para esa depauperada zona.

Morena tendrá el control del gobierno en cinco de los 10 municipios más poblados del país. El pasado 6 de junio ratificó su hegemonía en Iztapalapa, Tijuana, Ecatepec y Ciudad Juárez, pero perdió en Puebla capital, León, Chihuahua capital y Zapopan. Y entre los municipios con porcentajes más altos de PIB per cápita –Huixquilucan, las alcaldías Miguel Hidalgo y Cuajimalpa, en la capital del país; Guadalajara, San Pedro Garza García y Monterrey— tampoco tendrá presencia dominante, al finalizar el 2021.

De las 30 capitales en las entidades que tuvieron elecciones concurrentes con la federal, apenas la mitad quedarán bajo gobiernos morenistas. Movimiento Ciudadano conservará Guadalajara, con Pablo Lemus, y gobernará Monterrey, con Luis Donaldo Colosio Riojas; mientras que el PRI recuperó Toluca, con Raymundo Martínez. El PAN ganó nuevamente Aguascalientes capital, con Leo Montañez; León, con Alejandra Gutiérrez, Querétaro capital, con Luis Bernardo Nava y Mérida, con Renán Barrera. Y recuperó Cuernavaca, con José Luis Urióstegui. La coalición PAN-PRI-PRD también puede presumir en este terreno, tras de derrotar a Morena en la Ángelópolis, con Eduardo Rivera; Chihuahua, con Marco Antonio Bonila, y Colima con Margarita Moreno.

Aun así, Morena tendrá gobiernos en capitales relevantes. En el Pacífico, repetirá Jesús Estrada como alcalde de Culiacán y Geraldine Ponce se convertirá en la primera alcaldesa de Tepic; mientras que se anotó otros triunfos relevantes con Eduardo Gattas, en Ciudad Victoria; Francisco Martínez Neri en Oaxaca capital; Carlos Morales Vázquez en Tuxtla Gutiérrez; Jorge Corichi, en Tlaxcala capital; Ricardo Ahued en Xalapa. Yolanda Osuna Huerta también será la primera alcaldesa de Villahermosa.

Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.

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