¡Claro está que Marcelo Ebrard está muy interesado en debatir con Ernesto Cordero sobre el tema de los salarios y la pobreza!

No es el Jefe de Gobierno el invitado a este encuentro, más bien el llamado es para Enrique Peña Nieto, quien sin duda no lo aceptará.

Y no tomará parte en este debate porque el Gobernador del Estado de México tiene algo que no tienen Ebrard ni Cordero: la delantera en la carrera presidencial.

Por eso, la respuesta a quién perderá un debate sobre el tema de los salarios y la pobreza en México es tan sencilla como decir que el sentido común. Porque la preocupación verdadera no está en el tema, sino en el impacto político que pudiera tener una confrontación verbal de este tipo.

Por lo demás, el tema es un platillo envidiable para aderezarlo con esa carga del populismo que por años nos ha cubierto con los temas económicos.

Si acepta Ernesto Cordero debatir con Marcelo Ebrard estos asuntos, podrá convencer a unos cuantos con sus argumentos, pero la verdad es que el Jefe de Gobierno tiene una larga lista de armas emotivas que lo harían quedar bien parado frente al precandidato panista.

Sería una carambola de tres bandas para Ebrard, la primera ganando reflectores sobre su contendiente Andrés Manuel López Obrador. El segundo rebote positivo para este político estaría en despegarlo de los temas de la anárquica ciudad de México para situarlo en los temas nacionales.

Y el tercer impacto positivo llegaría si los asesores de Marcelo Ebrard le hacen llegar datos como los que a continuación describo:

Es cierto que la inflación en México ha mantenido una tendencia a permanecer en niveles cercanos a 4% y que las revisiones salariales han sido durante los últimos años ligeramente superiores a la inflación, con algunas excepciones.

Pero es también absolutamente cierto que la inflación en México tiene trampas en su medición, como la influencia en el índice general de la baja temporal de las tarifas de la electricidad en algunas plazas del norte del país.

Pero el dato que puede hacer ganar a cualquiera un debate sobre la inflación y el poder de compra del salario está en el precio de los alimentos.

Un indicador muy útil para esa causa y que además es incuestionable, es el índice de precios de los alimentos de la FAO, que si bien presentó una baja de 1% durante mayo, muestra un incremento acumulado de forma anualizada de 37 por ciento.

Además de que se suma al impresionante aumento del 2010 y a la realidad de que estadísticamente los peores incrementos siempre vienen durante el segundo semestre de los años.

Así que tomar este indicador o el de los precios de cualquier grano básico es suficiente para echar por tierra las gráficas de aumento en el poder de compra de los mini salarios.

Es un hecho que hay una necesidad de dar a conocer al precandidato Cordero, pero no suena muy prudente hacerlo con estos temas que tanto le pegan al ánimo en los electores, porque son el tipo de cosas que no se olvidan en las urnas.

Peña Nieto no se va a despeinar con un debate, cuando está tan adelante en las preferencias. Lo hará más adelante, cuando inevitablemente se acorte esa ventaja, pero hoy no aceptaría por nada debatir con nadie.

Ebrard es capaz de llegar a la fiesta sin invitación, pero Cordero se expone mucho a que los frágiles números positivos que ha logrado México en estos años queden aplastados junto con su candidatura.

La primera piedra

Es muy positivo que los fabricantes de autos no le hayan puesto un freno a su actividad, a pesar de que el resto de la economía muestra evidencias de estar pasando un tope.

La producción total de vehículos durante mayo pasado alcanzó un máximo histórico de 213,329 unidades, básicamente destinadas a la exportación.

Y es que de acuerdo con la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, por lo que hace a las ventas al exterior, éstas hoy son mejores que en los tiempos previos a la Gran Recesión, porque el mercado interno sigue deprimido 20% con respecto a los niveles alcanzados durante el 2008.