En México hay sequía alrededor de cada 13 años. Los malos temporales de lluvias se han vinculado con algunos de los grandes momentos de la historia.

No hay forma de evitar que la sequía se politice. Hay 19 estados afectados y estamos en un año con elecciones presidenciales. Entre los gobernadores y la Federación no pueden reprocharse la severidad de la sequía, pero sí hay un amplio territorio de disputas cuando se trata de establecer qué está pasando con las acciones para mitigar los daños. El gobierno federal enfatiza que están disponibles 34,000 millones de pesos, a través de varias dependencias, donde destacan Sedesol, Sagarpa, Conagua y el Fonden. Acusa a los gobiernos estatales de no estar aplicando con transparencia los recursos. El Secretario de Agricultura explícitamente dice que no pueden entregarse más fondos hasta que no haya una rendición de cuentas sobre lo que se ha entregado. Habla de un agujero administrativo de 600 millones de pesos.

Los gobiernos locales demandan más recursos. Enfatizan los riesgos de hambruna y otros problemas sociales en algunas de las zonas más pobres.

Acusan al gobierno federal de falta de sensibilidad. El punto central de su argumento es el veto del Presidente a la entrega de 10,000 millones de pesos adicionales, aprobados por el Congreso.

Los gobiernos estatales no rebaten los argumentos de los funcionarios federales sobre la falta de transparencia en la aplicación de los recursos.

Los secretarios del gabinete del presidente Calderón no ofrecen detalles puntuales para apuntalar sus acusaciones. Prefieren las generalizaciones que la precisión. No dicen qué estados han sido omisos en las comprobaciones de recursos ni aclaran si hay denuncias penales en contra de los funcionarios (ir)responsables. No hay forma de evitar que la sequía se politice. Está en la agenda del presidente Calderón, de los gobernadores y de varios legisladores. Hay marchas de organizaciones campesinas previstas para los próximos días. Es claro que los funcionarios federales están tratando de producir un contrafuego: están muy activos, tratando de colocar sus puntos de vista en los medios de comunicación. Quienes lucran con la tragedia de los mexicanos merecen nuestro rechazo , dice el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré.

El funcionario no explica si el rechazo debe darse en la calle, en los sitios de reunión social o en las urnas. Merecen la cárcel si robaron o desviaron recursos públicos. No basta con el rechazo. Éste puede ser una forma de impunidad, si el rechazado sigue en libertad y en goce de lo malversado.

Dada la gravedad de la crisis, el gobierno federal está obligado a presentar las pruebas que tenga sobre mala aplicación o desvío de recursos. Los gobiernos que exigen más dinero deben dar garantías de que están haciendo un uso escrupuloso del presupuesto. Si la controversia sigue, es imprescindible que un organismo independiente intervenga para ayudarnos a entender quién tiene razón. Es significativo que ni siquiera hay un acuerdo para manejar una cifra única relacionada con la tragedia. En México hay una sequía cada 13 años, aproximadamente. Los malos temporales de lluvias han estado vinculados con algunos de los grandes momentos de la historia de México, según explica Enrique Florescano. La sequía de 1811 alimentó la lucha de la Independencia. La falta de lluvias en 1907-1908 aceleró el final del Porfiriato. Estamos en la peor sequía en siete décadas. No hay forma de evitar que se politice, pero la pregunta cabe, ¿quién ganará con la politización?

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