El Gobierno será socio de un proyecto petrolero en el que no habrá hecho inversión de riesgo. Esto no ocurría desde 1937.

El yacimiento Zama-1 es el mayor descubrimiento en el Golfo de México desde el año 2000 y el quinto mayor descubrimiento en todo el mundo en los últimos cinco años. Las primeras informaciones detallan que se trata de reservas de 1,400 millones hasta 2,000 millones de barriles de petróleo más una cantidad no cuantificada de reservas de gas.

¿Quién festejará más este hallazgo? En primer lugar las empresas privadas que ganaron los derechos de exploración y explotación de este campo, en la primera serie de licitación de la Ronda Uno. Son tres compañías: Talos, empresa estadounidense que tiene 35% del proyecto; Premier, firma inglesa, dueña de 10%, y Sierra Oil and Gas, empresa mexicana, que preside el venezolano Iván Sandrea y donde participan las firmas de inversión BlackRock, Riverstone y EnCap.

Lo que han encontrado los equipos de exploración encabezados por Talos es bastante superior a lo previsto en el momento de la licitación, 15 de julio del 2015. Entonces se hablaba de que los campos 2 y 7 tenían un potencial que oscilaría entre los 100 millones y los 500 millones de barriles. Lo explorado, hasta ahora, corresponde al campo 7, ubicado frente a las costas de Tabasco. Queda por ver lo que contiene el campo 2, que se encuentra frente a Veracruz.

El segundo grupo de festejantes se localiza en la Secretaría de Energía y en la Comisión Nacional de Hidrocarburos. El organismo que encabeza Juan Carlos Zepeda ha sido un factor clave en el desarrollo de las licitaciones. Ha propiciado una competencia abierta y transparente entre jugadores de todos tamaños de la industria. Las licitaciones eran un medio para conseguir un fin más ambicioso: crear las condiciones para que hubiera inversión privada que asumiera riesgos en la exploración y explotación de la riqueza petrolera. El éxito de la explotación del yacimiento Zama avivará el interés de otros agentes privados para participar en las rondas de licitación que vienen y, seguramente, hará que intensifiquen sus esfuerzos quienes ganaron el derecho a explorar y explotar otros campos en territorio mexicano.

En la Secretaría de Hacienda también podrán descorchar más de una botella. El Gobierno recibirá una participación de 68.99% de los ingresos generados, después de pagar los costos al contratista. Si el precio del petróleo supera los 65 dólares por barril, el Estado mexicano recibiría 10% de los ingresos antes de la recuperación de costos. El Gobierno será socio de un proyecto petrolero en el que no habrá hecho inversión de riesgo. Esto no ocurría desde 1937.

A primera vista, podríamos pensar que Pemex no tiene nada que festejar. Le tocará ver cómo otras empresas se quedan con un pastel que tradicionalmente era suyo. Con una perspectiva más amplia, el hallazgo en Zama-1 es benéfico para Pemex. En primer lugar, porque servirá para revalorar los activos en aguas someras, de los que Pemex tiene la inmensa mayoría. Adicionalmente, el éxito de Talos, Premier y Sierra Oil and Gas en territorio mexicano hará más fácil para Pemex el convencer a otras empresas privadas de que pongan sus ojos en México y se asocien con Pemex. No hay que perder de vista que la empresa que dirige José Antonio González Anaya se juega gran parte de su futuro en su capacidad para lograr buenas asociaciones (farmouts) con empresas privadas.

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