La boda de Kate y Guillermo será la más cara de la historia, pero la mayor parte del costo trasciende los festejos y no es imputable a los novios.

En el 2005, Vanisha Mittal se casó con Amit Bhatia. Ella es hija del magnate siderúrgico Lakshmi Mittal y él es banquero. Las invitaciones se entregaron en cajas de plata y contenían un boleto de avión a París, estancia en un hotel de cinco estrellas y el derecho a participar en una fiesta que duró cinco días en un castillo. Hubo un show de Kylie Minogue, vinos Mouton Rotschild y bolsas de diseñador con joyas de regalo para los asistentes. El costo de ese festejo fue de 60 millones de dólares, 2,500 veces más que el precio de una boda promedio en Estados Unidos, según The Wall Street Journal. Fue carísima, pero no califica como la boda más cara de la historia.

El primer lugar se lo disputan las bodas de Carlos y Diana, en 1981, y Guillermo y Kate, en el 2011. No necesitan apellidos, pero sí están obligados a rendir cuentas porque sus enlaces son un asunto público.

Los costos de la boda de Guillermo, de la Casa Windsor, y Kate, de la familia Middletton, son astronómicos y, sobre todo, complicados de calcular. La casa real ha dicho que ellos pagarán la fiesta del presupuesto anual que reciben: 34 millones de dólares. El truco, dicen los críticos, es que esa cifra no cubre todo. La mayor parte de los costos está más allá de lo que ocurrirá en los salones y jardines. La fiesta de este fin de semana será menos cara que la que tuvieron Carlos y Diana, pero el boquete económico que provocará será mucho mayor. La novia de Guillermo no usará una capa de ocho metros de encaje y piel, como su suegra. Tampoco habrá 27 pasteles ni habitaciones de lujo para los invitados. Esto para mostrar sensibilidad ante la mala situación económica y en plena conciencia del coraje que muchos ingleses sienten hacia el derroche de la casa real. Pero eso no quiere decir que habrá austeridad republicana: gastarán 800,000 dólares en flores y tendrán un pastel de bodas que vale 80,000 dólares. El vestido de la novia cuesta 47,000 dólares, según The Sunday Times.

La boda de Guillermo y Kate será la más cara de la historia, pero la mayor parte de los costos trascenderán los festejos y no son imputables a los novios. Los gastos de seguridad se llevarán casi 30 millones de dólares y el mayor impacto vendrá de los días no laborados. La Confederación de la Industria Británica calcula que un día de asueto adicional le cuesta al PIB de ese país una cifra cercana a los 7,500 millones de dólares.

Este costo será compensado marginalmente por la derrama económica asociada a la boda. PricewaterhouseCoopers calculó que la venta de artículos conmemorativos sumará unos 165 millones de dólares. Las 650,000 personas que estarán en Londres por el enlace desembolsarán alrededor de 1,000 millones de dólares durante el fin de semana.

Los ingresos de la boda real no compensan los egresos, para los ingleses. No es negocio tener una familia real, dicen Patrick Basham y Jamie Dettmer de The Guardian, ¿por qué no buscamos patrocinadores corporativos, en vez de financiarlos con nuestros impuestos?, se preguntan. No andan tan errados, ahí hay mercado. Millones de personas quieren vivir el cuento de hadas, aunque sea a larga distancia. Procter & Gamble ha lanzado un jabón de platos que se llama Fairy Tale, y una cervecería escocesa diseñó una bebida conmemorativa que se llama Royal Virility. Ahí vamos. En unos años veremos la primera boda real patrocinada, ¿quieren apostar?

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