Vaya estrategias. El objetivo era ampliar la base tributaria y que hubiera una mayor recaudación fiscal, pero sin que ello implicara más gasto al Gobierno Federal. 

Me explico. Hace algunos años, para ser exacta cuatro, platicaba con un gran fiscalista internacional y le preguntaba por qué no se ampliaba la base tributaria agregando la economía informal a la formalidad. 

Su respuesta fue: porque, en parte, al Gobierno Federal, que preside Andrés Manuel López Obrador, no le conviene ni tendría capacidad para dar los derechos que eso conlleva; es decir, seguridad social, servicio médico e Infonavit. 

Se han planteado varios programas, pero al parecer nada tan eficiente como el ahora propuesto de registrar a los jóvenes en edad productiva, 18 años. ¿Cómo? Vía su inscripción al Registro Federal de Contribuyentes (RFC). Claro, gratuitamente y sin ninguna multa por así hacerlo. 

Pero si generan ingresos y tienen una cuenta bancaria, podrían estar fiscalizados y ser obligados a comenzar a pagar impuestos. Es lo correcto, sí, pero en un mundo donde los impuestos se ven poco claros en el desarrollo de un país, la economía informal crece y se vuelve más atractiva. 

¿Que no se vislumbraba un incremento de impuestos ni endurecer los esquemas tributarios? Nadie lo creyó. Los programas sociales y planes de la actual administración son altos, los ingresos no alcanzan ni siquiera con el endeudamiento que se avecina para 2022. 

De ahí que no hay más que analizar bien la miscelánea fiscal que se pondría en vigencia en 2022, para concluir que es recaudadora en sincronía con la imperiosa necesidad del Estado mexicano de recaudar más impuestos. 

A decir de Rafael Lores, fiscalista, se pretende obligar a los mexicanos que cumplan la mayoría de edad a acudir a las oficinas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) para registrarse en el padrón fiscal y así obtener su RFC. Se argumenta que esta medida es para no ser sujetos del robo de su identidad fiscal, que los delincuentes utilizan para realizar deducciones falsas al incluirlos en la nómina de empresas factureras. 

La realidad es que también se pretende vigilar desde esa temprana edad las actividades económicas de los jóvenes, de las transacciones que realicen por medio del sistema financiero mexicano. 

Es claro que en los años venideros se recaudará más, por medio del ya famoso Repse (control de la subcontratación laboral), de la vigilancia permanente sobre el cumplimiento fiscal de clientes y proveedores, de las listas negras, de la facultad que tienen los funcionarios del SAT, al mando de Raquel Buenrostro, para pausar o suspender la capacidad de emitir facturas electrónicas por múltiples causales y por las multas de hacer y no hacer respecto a las obligaciones digitales. 

Vamos encaminados a que el Estado, utilizando la tecnología y la información transaccional digital fiscal que generamos día a día, perfile nuestro comportamiento económico-fiscal y por medio de modelos de riesgo detecte inmediatamente transacciones irregulares o inusuales, notificándonos digitalmente para hacer más efectiva la recaudación inteligente y masiva. El empresario que no entienda el alcance y no se prepare con armas tecnológicas para verse como lo está viendo la autoridad, seguramente tendrá una pesadilla más aparte del mercado, la competencia y la economía nacional. 

El sector bancario y los contadores servirán de chivos expiatorios en este proceso en el que todo podría ser contraproducente, y lejos de ampliar la base tributaria hacer más atractiva la economía informal.

Marielena Vega

Conductora

Salud, dinero y negocios

Socia Cofundadora, y conductora del programa de radio Salud, Dinero y amor. Programa de finanzas, negocios, economía y bienestar.

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