Si le preguntáramos a cualquiera de los precandidatos a la Presidencia si le gustaría ser el gobernante que sentara las bases para que México tuviera una ganancia de 4.8 billones de dólares de aquí al 2030, ¿qué responderían? No tengo duda de que todos dirían que sí. ¿Qué tendría que hacer?, preguntarían. Y no, la respuesta no es entrarle al crimen organizado, sino apostarle a la educación.

De acuerdo con el documento Perspectivas OCDE: México Reformas para el Cambio : Una mejora modesta de 25 puntos de promedio en las pruebas PISA de aquí al 2030 podría representarle a México una ganancia de 4.8 billones de dólares, durante la vida de la generación nacida alrededor del 2010 .

Entonces, todos, veamos a la educación como una inversión y no un gasto. Pongamos a la educación en la agenda política del país como la prioridad.

Exijamos como ciudadanos que los políticos cumplan con este compromiso. Y sancionemos a quienes no lo hagan en las urnas. Llevemos nuestras exigencias a la acción, como lo ha hecho Mexicanos Primero con De panzazo o como lo podría hacer una madre de familia comprometida exigiendo una mejor educación en la escuela de sus hijos.

El reto es mayúsculo. Pero se puede. Otros lo han hecho. China (Shanghai) tiene un per cápita muy inferior a la media de los países de la OCDE y es el que mejores notas alcanzó en la prueba PISA 2009. Corea es otro ejemplo de un país que le ha podido dar la vuelta a su sistema educativo en muy pocos años.

¿Qué avances hemos tenido? De acuerdo con el estudio de la OCDE, el sistema educativo mexicano ha crecido de poco más de 3 millones de estudiantes en 1950 a más de 33 millones en el 2009. Hoy en día la escolaridad de los niños entre cinco y 14 años de edad es casi universal. La proporción de alumnos que completó la educación secundaria aumentó de 33% en el 2000 a 45% en el 2009. Entre el 2000 y el 2009 el número de jóvenes de 15 años de edad inscritos en la escuela aumentó de 56 a 66 por ciento.

Los retos: mejorar la calidad. Según la OCDE, en el 2009 los resultados promedios de nuestro país (lectura 425, matemáticas 419 y ciencia 416) son mucho más bajos que los resultados promedio de la OCDE en ese mismo año (lectura 501, matemáticas 419 y ciencia 416). ¿Estamos a la altura del reto? Está el futuro del país de por medio. Y si eso no nos convence, quizá los 4.8 billones de dólares sí.

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