Chicharito? Sí hombre, ese delantero que hace un año ni siquiera soñaba con ser titular de la Selección Nacional y más que por bien servido se daba con ser parte de las Chivas de Guadalajara.

Y es que en realidad han sido más que mágicos los 12 meses recientes para el tapatío Javier Hernández, hijo del también tapatío, también futbolista y también chícharo del mismo nombre; que de golpe y porrazo se convirtió en pilar de los verdes, fue contratado por el Manchester United y se convirtió en la gran sensación de la poderosísima Liga Inglesa .

Y sí, Chícharo tiene carisma y es un buen delantero; capaz de desequilibrar, dirían los clásicos, a las defensivas rivales y, lo que es en verdad invaluable en el futbol, de meter goles. Pero en estos tiempos modernos la eficiencia es todo menos un criterio subjetivo y si el delantero mexicano es considerado el fichaje más importante del año en un futbol tan competitivo como el inglés, esto es resultado de un dato fundamental; su alta productividad, medida por el número de goles anotados con respecto al número de minutos jugados.

Y esta productividad se repite en la Selección, porque el famoso Chícharo es el delantero que ha llegado a 17 goles en menos minutos jugados con el representativo nacional. Y ojo, no son valores subjetivos, son criterios de medición de eficiencia

Y en el sistema financiero la eficiencia se mide igual, de modo que para una instancia encargada de colocar crédito, la eficiencia se tiene que medir por el monto colocado, la cartera vencida y la productividad de su infraestructura.

La buena noticia es que los organismos federales de vivienda ya han alcanzado niveles de evolución que permiten medirlos con este tipo de parámetros, incorporando al análisis sus dos objetivos fundamentales: otorgar créditos para vivienda a sus derechohabientes y generar utilidades a la subcuenta de vivienda de los mismos.

No hay subjetividad. Es así que el año pasado el Fovissste, que dirige Manuel Pérez Cárdenas, cumplió su meta en cuanto al número de créditos otorgados, mantuvo su cartera vencida en niveles más que adecuados conforme a criterios financieros internacionales y cumplió el objetivo de bursatilizar parte de su cartera.

Criterios de eficiencia. Sólo en el tiempo transcurrido de la actual administración, el Fondo ha repartido 23,000 millones de pesos en dividendos a los trabajadores al servicio del Estado derechohabientes que no han obtenido su crédito, lo que implica un rendimiento real de 2% en promedio.

Criterios de eficiencia. En el 2002, el Fovissste originaba 30.32 créditos por día y 9.86 por empleado, en tanto que para el 2010 estas cifras se elevaron a casi 250 y 105.38, respectivamente.

Criterios de eficiencia. En el 2002 el Fovissste originó 11,068 créditos y tenía 1,123 empleados, mientras que en el 2010 colocó 90,140 financiamientos con 864 trabajadores. Lo dicho, no hay espacio para análisis subjetivos, es la frialdad de los números, los números de la eficiencia y la productividad.

¿Les interesan los edificios inteligentes?

Qué les puedo decir, es una realidad que entre los nuevos parámetros que definen la calidad de un edificio están el uso eficiente de energía y nuevas tecnologías, alejándose del gadget por el gadget mismo y en busca de crear inmuebles que, además de interactuar mejor con su entorno, se conviertan en verdaderas máquinas de productividad.

Estamos hablando de lo que se ha dado en llamar edificios inteligentes, modernos complejos que conjugando sabiamente arquitectura de vanguardia con las más modernas tecnologías se han convertido en modernos símbolos urbanos.

¿Pero qué es y cómo se hace un edificio de este tipo? Hay que decir que no es cosa fácil y que es por eso que en fecha ya muy próxima el Instituto Mexicano del Edificio Inteligente impartirá la Especialidad en Tecnología de los Edificios Inteligentes y Sustentables 2011.

¿Les gusta el tema? Sí es así, no se pierdan la oportunidad de cursar este diplomado. Inicia en julio y si en verdad les interesa, escríbanme y les daremos una sorpresa.

Los invito a opinar sobre estos temas en mi blog (www.centrourbano.com) o en mi nuevo espacio en Twitter

(@horacio_urbano).