El Euro ya no es lo que era. El martes 4 de mayo bajó por primera vez del piso de los 1.30 por dólar desde abril de 2009. El jueves 6 bajó aún más y quedó por debajo de los 1.28. La especulación financiera está desatada y los augures han sacado sus bolas de cristal. Una encuesta entre economistas europeos refleja la creencia de que quedará alrededor de 1.20 por dólar. Los analistas del Banco Mellon de Nueva York van más lejos: el tipo de cambio será 1.10.

El Euro ya no es lo que era. Hace un año los expertos debatían acerca de cuánto tiempo tardaría la divisa europea en desplazar al dólar como moneda de referencia. La modelo Giselle Bundchen exigía en sus contratos que el pago en dólares fuera sustituido por euros. Media docena de países petroleros pedían que la canasta petrolera abandonara el dólar y se refugiara en divisas más confiables, como el Euro.

Las cosas han cambiado. Los mercados tienden a exagerar y hay quienes predicen que la moneda europea volverá a una paridad uno a uno con el dólar hacia el final de 2010, entre ellos el presidente de la Federación de Comercio Exterior de Alemania, Anton Börner.

Un Euro más barato no sería una tragedia para los europeos, en especial para aquellos que dependen de las exportaciones o, incluso, para el sector turismo. Los bienes y servicios europeos se han encarecido de la mano de la revaloración de su moneda. Una devaluación los abarataría y eso sería una buena noticia para aquellos que no están situados en mercados de superlujo.

Para los mexicanos implica que el costo de viajar a Europa se abaratará, aunque sea un poco. El impacto en las exportaciones mexicanas está por verse, pero dependerá más de la salud de la economía de Europa que del valor del tipo de cambio. Para cualquiera de los dos temas es fundamental que la Unión Europea convenza al mundo que es capaz de tomar decisiones y ejecutarlas con rapidez y eficacia. El anuncio del acuerdo para crear un Superescudo por más de 700 mil millones de Euros es un elemento fundamental en esta trama, pero habrá que ver cómo responden los mercados.