La primera respuesta es que todavía no acaba. Y que más allá de que le quedan dos meses en La Casa Blanca, en este momento ha decidido dar la batalla para quedarse a como dé lugar en el poder y eso amenaza con romper más, mucho más.

Más allá de ver cómo se resuelve este estertor del republicano, empieza el recuento de lo que el populista destruyó durante cuatro años de gobierno.

Es un hecho que Estados Unidos es una economía desarrollada, con instituciones sólidas que no sucumbieron a los deseos rupturistas de este personaje tan nocivo.

La primera estructura que resistió fue el Partido Republicano. A pesar de haber llevado al triunfo a esta institución política, muchos de sus integrantes no renunciaron a sus principios para apoyar las ideas destructivas de Donald Trump.

Ciertamente muchos se sumaron como zombis y se convirtieron en clones aduladores del Presidente. Ya tendrán tiempo de explicar sus conductas y pagar sus facturas.

La mayoría republicana en el Senado fue acompañante de las políticas de Trump, muchas buenas como la baja en los impuestos y otras no tantas como el desmantelamiento del sistema de salud.

Pero la Cámara de Representantes fue el contrapeso demócrata, a veces irreflexivo, de las políticas de Trump.

Así, El Capitolio no fue comparsa de Donald Trump más allá de los espectáculos de apoyo y rechazo que daban republicanos y demócratas en los informes del Estado de la Unión.

El giro conservador de la Corte Suprema ciertamente beneficia a la agenda republicana, pero no ha sido el pase automático de todos los deseos de Trump. La composición de la Corte marcará a una generación, pero dentro de los cauces legales.

Los medios de comunicación se descararon un poco más en sus filias y sus fobias, pero tampoco fueron factor de rompimiento de los valores de la sociedad estadounidense.

Así, las instituciones resistieron a Donald Trump. La compostura de los daños puede ser no tan profunda, quizá el trabajo más difícil será en la reconstrucción de los lazos con el exterior. Pero tampoco es un trabajo imposible.

Hay, sin embargo, daños sociales importantes que dejará como herencia Donald Trump. Ese discurso de odio en contra de las minorías. Ese empoderamiento de los grupos extremistas, la tensión racial y la creciente violencia policíaca en contra de negros y latinos fueron conductas toleradas y hasta fomentadas por el presidente saliente.

Llevar a la sociedad a extremos no es algo fácil de remediar aún con un cambio radical en el discurso presidencial.

Esta sanación social será el reto del nuevo gobierno y no será fácil, porque Donald Trump podrá no detentar el poder, pero su mensaje de ruptura se va a quedar por largo tiempo.

Mientras más tiempo permeen en las sociedades esas enfermedades del populismo, más difícil es su erradicación. Estados Unidos tuvo cuatro años de ello, otros países en el mundo siguen enfermos.

Daños sociales, la herencia

  • Hay daños sociales importantes que dejará como herencia Donald Trump. Ese discurso de odio en contra de las minorías. Ese empoderamiento de los grupos extremistas, la tensión racial y la creciente violencia policíaca en contra de negros y latinos fueron conductas toleradas y hasta fomentadas por el Presidente saliente.
  • Llevar a la sociedad a extremos no es algo fácil de remediar aún con un cambio radical en el discurso presidencial. Esta sanación social será el reto del nuevo gobierno y no será fácil, porque Donald Trump podrá no detentar el poder, pero su mensaje de ruptura se va a quedar por largo tiempo.
  • Mientras más tiempo permeen en las sociedades esas enfermedades del populismo, más difícil es su erradicación. Estados Unidos tuvo cuatro años de ello, otros países en el mundo siguen enfermos.

ecampos@eleconomista.com.mx

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.