En el nuevo mapa del petróleo, México ha perdido relevancia como productor, pero se ha convertido en un astuto especulador financiero.

El barril del petróleo seguirá bajando y podría quedar cerca de los 20 dólares. El piso se ha movido mucho, luego del fracaso de la reunión de la OPEP del 4 de diciembre en Viena. No hubo acuerdo para bajar la producción, ni para definir un techo de producción. Cada quien producirá lo que pueda y buscará mercado para su producción.

El ganador en Viena fue Arabia Saudita. Ella impuso su posición frente a un grupo de países que encabezaba Venezuela. Pedían una reducción de 5% en la producción del cartel, en busca de elevar los precios. En el aire estaba el informe de la Agencia Internacional de Energía: hay una sobreoferta mundial de crudo que registra máximos de una década. La producción es de 97.06 millones de barriles diario, 1.6 millones mayor que la demanda.

Los precios del crudo caen por esta brecha entre la producción y el consumo. Estaban en 115 dólares en junio del 2014 y ahora están alrededor de los 35 dólares (en el caso de la mezcla mexicana, el precio es 29.6 dólares por barril). El precio se desploma porque hay una competencia a muerte entre los productores. Empezó a mediados del año pasado, cuando Arabia Saudita declaró la guerra a los productores estadounidenses que empezaron a inundar el mercado con petróleo producido por fragmentación hidráulica, fracking.

Esa guerra no se ha acabado, porque la producción on shore de Estados Unidos no se ha desplomado. A pesar de ello, Arabia Saudita ha abierto otro frente con Irán. El regreso al mercado de los iraníes ha sido todo menos bienvenido por los saudíes. Los iraníes pueden volver a vender su petróleo, gracias a los acuerdos de paz con Estados Unidos y otros cinco países. Irán y Arabia Saudita compiten por la hegemonía geopolítica en el mundo árabe.

Los precios del petróleo han bajado más de 65% desde junio del 2014. La caída desde la reunión de Viena de la semana pasada es mayor a 8 por ciento. Los expertos apuestan a que habrá mayores descensos, porque hay una gran posibilidad de que la sobreoferta crezca. Irán está ansioso de incrementar su participación de mercado. Produce 2.9 millones de barriles y pretende llegar a 3.8 millones.

Arabia Saudita parece dispuesta a hacer todo para cerrar la puerta a sus rivales. Ha aumentado su producción de 9.74 millones de barriles diarios en el 2014 hasta 10.34 millones. Tiene margen para crecer más. Cuenta con una capacidad ociosa adicional de 2.5 millones de barriles diarios. Su mayor ventaja es contar con los menores costos de producción del mundo. Cada barril les cuesta a los saudíes entre 2 y 4 dólares.

En el nuevo mapa del petróleo, y con una perspectiva de corto plazo, México ha perdido relevancia como productor, pero se ha convertido en un astuto especulador financiero. Los expertos han elogiado el uso de las coberturas, gestionadas por la SHCP. En el 2015, se aseguraron 228 millones de barriles a 78.60 dólares. Esto significó un amortiguador de 6,284 millones de dólares, pero no impidió que los ingresos petroleros pasaran de 35 a 18% de los ingresos fiscales del gobierno mexicano. Para el 2016, Hacienda ha amarrado coberturas a 49 dólares por barril. Más que suerte, fue timing y previsión. Fue una gran juergada, pero no evitará que México sude la gota gorda por la caída de los precios del petróleo. ¿Cuánto nos costará la nueva baja de los precios? Depende de cuánto más caigan.

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