Hace poco menos de mes y medio que publicamos una columna titulada Apostando contra el euro , en la cual abordamos el tema de la rápida depreciación del euro frente al dólar.

En ese entonces, la cotización del euro frente al dólar había caído de 1.45 a mediados de enero a 1.35 en menos de seis semanas. En dicha columna, apuntamos a una continuación de esta tendencia de depreciación.

De entonces a la fecha, la trayectoria de depreciación del euro frente al dólar no sólo ha continuado, sino que se ha acelerado.

Al cierre de ayer, el euro cotizaba a 1.22 dólares, su nivel más bajo en cuatro años. El euro ha perdido 16% de su valor desde mediados de enero y casi 20% desde noviembre del 2009. Curiosamente, esta aceleración en la depreciación comenzó a darse justo después del anuncio de un paquete de apoyo para Grecia que fue de un tamaño mayor al estimado.

Asimismo, el establecimiento por parte de la Unión Europea y el FMI de un fondo de apoyo contingente por 750,000 millones de euros para países con problemas de liquidez no ha podido detener el rápido desliz del euro.

Desde el punto de vista de este columnista, los paquetes de apoyo han hecho más evidente la magnitud del ajuste fiscal que deben emprender varios países de la Unión Europea.

Como hemos mencionado en este espacio, la vulnerabilidad de la zona euro y su moneda es un problema estructural y no coyuntural.

A pesar de la muestra de unión y capacidad de respuesta que significó el establecimiento del fondo de apoyo contingente, los líderes de la Unión Europea han mostrado ciertas fisuras en referencia al costo y sacrificios que implica un eventual rescate de los países más débiles desde el punto de vista fiscal.

La combinación de estos factores ha llevado a un aumento muy importante en las posiciones especulativas en contra del euro en los mercados de futuros.

La pregunta prudente se vuelve, ¿qué sigue para el euro? Hay quienes apuestan a que la paridad euro-dólar podría regresar a su nivel original de uno a uno y no es una posibilidad descabellada. Sin embargo, lo más probable es que la tendencia de depreciación se desacelere en el corto plazo y que en los próximos meses la paridad se estabilice en un rango de 1.10-1.20 dólares por euro.

Independientemente de la coyuntura de mercado, el deterioro de las finanzas públicas en varios países de la zona euro provocará un ajuste fiscal muy importante.

Dicho ajuste necesariamente tendrá un impacto muy negativo sobre el crecimiento económico, sumiendo a la Unión Europea en recesión durante varios años.

Esto debe traducirse en una creciente brecha de crecimiento entre la zona euro y el resto del mundo, lo cual, aunado a la debilidad en finanzas públicas y bajas tasas de interés, debería traducirse en mayor debilidad para el euro.

Sin embargo, existe otro riesgo adicional para el euro. La divergencia en las tendencias de crecimiento entre países de la Unión Europea podría generar presiones inflacionarias en los países donde el crecimiento sea más vigoroso.

El caso más evidente es el de Alemania, donde la recuperación económica ha sido bastante robusta.

Si el Banco Central Europeo se ve obligado a subir las tasas de interés para controlar la inflación, dicha alza en tasas implicaría un problema para los países con grandes déficit fiscales en la forma de un mayor costo de financiamiento.

Al final del día volvemos al punto medular planteado por George Soros. La adopción de una moneda común implica tener una política monetaria uniforme para toda la Unión Europea, pero la política fiscal y el manejo de las finanzas públicas sigue siendo responsabilidad individual de cada país.

Aunque la Unión Europea ha establecido ciertos parámetros y reglas para el manejo de las finanzas públicas de sus miembros, la realidad es que varios gobiernos, como Grecia, han incumplido estas medidas de manera flagrante y constante.

Las divergencias de crecimiento e inflación entre diferentes miembros de la Unión Europea y la falta de mecanismos para adecuar la política económica a una situación como la actual, son un reto trascendental para el futuro del euro y la Unión Europea.