El Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés), con sede en Ginebra y creado en enero de 1971, es una fundación sin fines de lucro que reúne a los principales líderes políticos y empresariales, así como a académicos y periodistas reconocidos mundialmente.

La Asamblea Anual del Foro se lleva a cabo en la ciudad suiza de Davos, que es conocida también por ser el destino más importante de vacaciones de montaña, deportes y congresos en la región suiza de los Alpes.

Por la importancia de quienes se reúnen en dicho lugar, lo que se analiza en la Asamblea o se comenta durante las entrevistas reverbera en los distintos medios de comunicación. Cada año se abordan diferentes temas. Mientras que en el 2012 éste fue La Gran Transformación: diseñando nuevos modelos (The Great Transformation: Shaping New Models), en el 2013, fue Dinamismo Resistente (Resilient Dynamism). Sus nombres reflejan las preocupaciones de los políticos y hombres de negocios ahí representados.

Los problemas que aquejan a la economía mundial en la más reciente edición de la Asamblea fueron prácticamente los mismos que el año pasado: la debilidad de la zona euro (España, Italia y Grecia principalmente), la delicada situación fiscal en Estados Unidos y la falta de confianza de los consumidores en sus gobiernos e instituciones bancarias. Al parecer, lo que se ha hecho en los últimos meses para resolver la situación no ha rendido los frutos que se esperaban y habrá que buscar nuevas maneras de devolver la confianza a los consumidores, que son base del crecimiento y creación de empleos.

Los temas discutido adquieren una mayor relevancia cuando se combinan con los recientes problemas geopolíticos (en Medio Oriente), de corrupción (en España) e, incluso, de cohesión al interior de la Unión Europea (UE), con el anuncio por parte del Reino Unido -justo antes del inicio de la Asamblea en Davos- que sometería a referéndum la pertenencia a la UE.

Así, pues, la salida no se percibe fácil. Algunos analistas vaticinan que ésta tardará casi una década en vislumbrarse, mientras que los países en desarrollo serán los que más avancen y ganen espacio como los principales motores de crecimiento mundial. Por ejemplo, para el año que entra, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía mundial crecerá 4.1%, las economías desarrolladas lo harán en 2.2% y los países emergentes en 5.9%, conducidos por China, que crecerá 8.5 por ciento.

México se encuentra en este último caso, pues se espera que la economía mexicana crezca a tasas superiores (3.5% en el 2013 y el 2014) que las de sus contrapartes comerciales en los próximos años, mientras que éstos permanecerán estancados (la zona euro tendrá una contracción de -0.2% en el 2013 y un crecimiento de apenas 1.0% en el 2014; Estados Unidos crecerá 2.0 y 3.0%, respectivamente), tratando de salir de sus problemas económicos, de finanzas públicas y, en algunos casos, hasta sociales. De ahí lo estratégico que resulta continuar los esfuerzos del gobierno federal para diversificar los destinos de nuestras exportaciones.

La importancia de Davos para nuestro país resultó de las varias declaraciones que hicieron los diversos funcionarios que asistieron. Tal fue el caso del secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, que abundó en el tema de la reforma energética, asegurando que se tendría en la primera mitad de este año y que se está buscando alcanzar un acuerdo político. Por su parte, Emilio Lozoya, director general de Pemex, secundó este anuncio afirmando que la reforma a la paraestatal significaría para los mexicanos tener energía a menores costos y más limpia a través de un modelo de modernización, no de privatización y de diversificar riesgos junto con el sector privado .

Los comentarios del premio Nobel, Joseph Stiglitz, hicieron eco en los medios de comunicación nacionales, al afirmar que México es más competitivo que China , basándose en el argumento de que la población china se está volviendo vieja, que los costos de mano de obra en ese país han aumentado entre 15 y 20% anual durante la última década y que el tiempo y costo del transporte para el envío de mercancías a Estados Unidos son más favorables para el nuestro.

La percepción que ha generado la reforma laboral, la educativa y, más adelante, la energética, deberá aprovecharse en un contexto en el que México se perfila como un polo de atracción del capital extranjero, con finanzas públicas sanas, bajo endeudamiento (relativo) y estabilidad macroeconómica. Esperamos que las reformas se logren concretar y que el tiempo permita hacer ver dentro y fuera de las fronteras que en el país se están haciendo las cosas bien y que se tiene la voluntad para seguir mejorando las condiciones para hacer negocios aquí.

*José C. Femat es economista con posgrado en Historia y Desarrollo Económicos.

**Rodolfo Salazar es economista con posgrado en Administración y Finanzas.

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