No tiene ningún caso cumplir con las disposiciones legales de la ciudad de México, ése es el mensaje que nos deja perfectamente claro el gobierno de Marcelo Ebrard.

Si usted es de los incautos ciudadanos cumplidos que hizo su mejor esfuerzo para cumplir a tiempo con sus obligaciones tributarias en la capital, entérese que el mejor impulsor de la impunidad es el mismo gobierno que prometió cumplir y hacer cumplir las leyes.

Resulta que con un palo en la cabeza a los cumplidos, el gobierno populista de la capital anuncia un plan de condonación de 100% de los recargos, multas y gastos de ejecución por los adeudos que tengan los ciudadanos en ocho diferentes conceptos.

Y, como siempre pasa en estos casos, el argumento es una arenga política de esa izquierda vieja: el gobierno de la ciudad se preocupa por las familias de más escasos recursos que no han podido superar los efectos de la crisis económica.

Sí. Sólo que en la lista de los que se brincarán sus obligaciones están los que pagan impuestos por nómina, adquisición de inmuebles, espectáculos públicos, servicios de hospedaje, rifas, sorteos y concursos. O sea, puro pobrecito marginado de las colonias populares.

Además del impuesto Predial, la Tenencia local y los derechos por suministro de agua potable, sin importar si la casa está en una barranca insalubre o en unas lomas de lujo, hay dos cálculos claros en esta medida, uno recaudatorio para conseguir de la manera que sea recursos.

Y otro indudablemente electoral, sobre todo ahora que está claro que la clientela partidista de la izquierda tendrá que elegir candidato a la Presidencia a través de una encuesta.

Así, la misma política que mantiene las calles inundadas de ambulantes que venden piratería y artículos robados; o la que permite que circulen microbuses chatarra; o la que tolera una enormidad de manifestaciones de impunidad, es la misma que hoy permite que los incumplidos tengan como premio haber jineteado a gusto el dinero de los impuestos de la capital.

El premio en la ciudad de México es a la irresponsabilidad, para los cumplidos no hay nada.

Cómo van a convencer a muchos mexicanos de pagar a tiempo sus contribuciones con este tipo de incentivos perversos. Menos cuando el próximo año hay en las elecciones federales y locales una gran razón para premiar a los incumplidos.

Por eso, imposible no decir en esta fecha tan emblemática de las fiestas nacionales: ¡Qué poca!

La primera piedra

Falta una maternidad política responsable en este país.

Somos muy buenos mexicanos en el papel. La realidad es que por proyectos no paramos.

La cantidad de ideas que se lanzan en forma de planes de gobierno o de iniciativas ciudadanas o legislativas es muy alta, pocas son cuidadas para que se desarrollen.

Hay en la política mexicana muchos padres irresponsables procreando hijos de manera descontrolada que lanzan a la aventura de acabar en el fracaso. No hay un espíritu maternal que no sólo tenga una buena idea, sino que la cuiden hasta que llegue a la madurez.

Ejemplos sobran. El plan carretero de este gobierno, ese que promete hacer del actual el sexenio de la infraestructura, es un conjunto de estudios, mapas, presupuestos, ideas de cómo construir y ampliar los caminos del país.

Los orgullosos padres de la idea la presentan a la sociedad en pomposa ceremonia en la casa presidencial, pero después la dejan sin esos cuidados necesarios para que abandone los terrenos de ser una semilla y se convierta en una realidad.

Desde el Senado, un grupo de legisladores trabajan a la par de reconocidos fiscalistas para convertirse en padres de un elaborado proyecto de ley tributaria que enfrente algunos de los peores hierros del sistema tributario mexicano. Otra vez, lanzan a la criatura al inhóspito mundo legislativo sin que ninguno de los papás se tome el tiempo de incubar y cuidar su idea ante los peligros de la depredación partidista de las buenas ideas.

El dolor y la desesperación llevan a un grupo de mexicanos a emprender una agotadora caminata desde Cuernavaca hasta el Zócalo de la ciudad de México. Pero la falta de los cuidados básicos provoca que tanto esfuerzo desvirtúe en una mentada de madre más para el gobierno, que acaba por servir a los intereses de los grupos del crimen.