Estados Unidos no ha decidido si buscará una negociación trilateral con México y Canadá u optará por un par de negociaciones bilaterales por separado. La administración Trump tampoco ha definido quién llevará el liderazgo de las conversaciones.

En un primer momento parecía claro que Wilbur Ross sería la cabeza del equipo estadounidense, porque Donald Trump lo había nominado , pero en los últimos días ha ganado fuerza la versión de que la negociación recaerá en la Oficina de la Representación Comercial. Este despacho fue el encargado de la elaboración del documento que se presentó al Congreso, pero tiene un pequeño problema: aún no se ha aprobado el nombramiento de su titular, Robert Lighthizer.

¿Trilateral o Bilaterales? A México le conviene que siga siendo un acuerdo trilateral porque le permitiría unir fuerzas con Canadá en algunos temas donde sería muy complicado un mano a mano con la mayor potencia del Orbe. Un aliado clave para México en este aspecto puede ser el presidente de la US Chamber of Commerce, Tom Donahue. Este empresario ha dicho que dos bilaterales serían una solución inadecuada porque la última cosa que queremos son paquetes de reglas diferentes para hacer comercio con Canadá, Estados Unidos y México. Esto aumentaría los costos y complicaría los negocios .

¿Ross o Lighthizer? El secretario de Comercio, ha ido dejando claro que su forma de abordar la negociación sería muy pragmática, más enfocado a los asuntos de fondo que de forma. Robert Lighthizer, como buen abogado, pondría énfasis en las tripas legales del acuerdo y esto puede definir muchas cosas. En su comparecencia ante el Congreso, él dijo que preferiría que las provisiones relacionadas con temas laborales y medioambientales se incluyeran en el cuerpo del nuevo NAFTA y no quedaran como simples apéndices del documento.

Esto puede llegar a tener gran importancia porque uno de los asuntos en los que parece haber un consenso Republicano-Democrata-Administración Trump es en el sentido de apretar tuercas para que haya una mayor supervisión del cumplimiento de México de las normas internacionales en cuestiones laborales y de Medio Ambiente.

¿Cómo responderá México a esta presión? La respuesta flota en el aire. Por lo pronto ya hay una fecha: el 7 de abril se hará la notificación oficial al Congreso y, a partir de ese momento, empezarán a correr los 90 días para empezar formalmente las negociaciones.