Será crucial la visión sobre Pemex que compartirá el gobierno en la próxima visita técnica de revisión del organismo

Desde que se anunció en julio, la visita técnica de revisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) a nuestro país—programada para septiembre— ha atraído poca reflexión pública. Como suele pasar, una oleada de noticias iniciales se perdió entre ciclos noticiosos hiperrápidos en torno a anuncios de todo tipo. Hoy, de no ser por una breve visita de la nueva candidata a presidenta del FMI, es un tema completamente relegado de la conversación nacional. Pero, hasta donde sabemos, la revisión del FMI sigue en pie.

Es algo serio. Por su rol transversal en los mercados internacionales, las conclusiones que deriven de la revisión pueden cristalizar, para bien o para mal, el posicionamiento y la nueva reputación de México en la economía global. Aunque es cierto que este tipo de revisiones caen dentro de los derechos que ejerce el Fondo de forma anual para garantizar que las reglas establecidas por los países miembro se cumplan, el particular énfasis en el Plan de Negocios de Pemex ha causado ansiedad y sugiere que hay preocupaciones de mayor profundidad. Prácticamente todos los analistas serios y estructuralmente imparciales que han revisado el plan de la petrolera, como las calificadoras, han concluido que, aunque ahí puede haber algunas buenas ideas e intenciones, el documento carece de una coherencia que le dé sentido al todo en conjunto. ¿Qué va a pasar cuando el FMI lo ponga bajo la lupa?

El nivel de escrutinio y crítica sobre los pronósticos de Petróleos Mexicanos y sus supuestos ya creció, de por sí, esta semana. El presupuesto presentado por el secretario Arturo Herrera asume que, para el 2020, Pemex produciría en promedio 1.951 millones de barriles diarios de crudo. Esto implica un crecimiento de casi 300,000 barriles diarios, algo que, como explicaron Amy Stillman, Eric Martin y Nacha Cattan de Bloomberg, no ocurre desde 1982. En aquel momento, el crecimiento a ritmo heroico se logró gracias a Cantarell, el segundo campo petrolero más grande del mundo. Este tamaño de oportunidades representativas de la era del petróleo fácil, de acuerdo con los expertos, ya no existe. ¿Qué justifica tanto optimismo en un momento donde nuestro portafolio para llevar a producción inmediata solo tiene oportunidades medianas y además tenemos que considerar la inercia de declinación, de unos 200,000 barriles diarios por año?

En cualquier caso, el pronóstico de Hacienda, aunque se entiende que sea controversial, no es tan novedoso. De hecho, utiliza exactamente la misma curva de crecimiento que el director general de Petróleos Mexicanos había presentado hace menos de un año (en la famosa lámina 23 de una presentación ante los petroleros): desde antes de entrar en funciones, ya estimaba que el crecimiento desde junio del 2019 al promedio del próximo 2020 iba a brincar en casi 300,000 barriles diarios. La única diferencia entre lo que presentó Pemex en el 2018 y lo que presentó Hacienda en el 2019 parece ser un mal presagio: son los prácticamente 100,000 barriles diarios en los que el Pemex de la nueva administración ha sobreestimado su capacidad de producir hasta el momento. Aquí hay que empezar reconociendo que Hacienda ajustó las predicciones por el significativo error de predicción de Pemex hasta ahora. Esto es una muestra más de pragmatismo. Pero lo que es inexplicable es no haber cuestionado las tasas de crecimiento y asumir que, hacia adelante, las predicciones son infalibles. Dado el historial, esto va a ser difícil explicárselo al FMI.

Claro que aún hay una salida. De las críticas al plan de negocios, lo más destacado es la ausencia de asociaciones estratégicas (o farmouts). Si Hacienda enfoca la visita técnica del FMI hacia la construcción de un plan creíble, ya calendarizable, sobre farmouts y rondas, los resultados del análisis podrían sentar las bases para una nueva conversación constructiva. Pero si se vuelca a defender la lámina 23, hay un camino de grandes retos y grandes riesgos por delante.

Pablo Zárate

Consultor

Más allá de Cantarell