La interpretación de los resultados obtenidos este año, tanto en materia económica como política, tiene dos caras. En este artículo analizaremos los aspectos positivos, las lecciones y los objetivos que están por definirse.

Los pendientes...

Para algunos, la meta de crecimiento proyectada para este año, la creación de empleos y el incremento del bienestar de la población pudieron haber alcanzado mejores resultados, sobre todo a partir de las expectativas generadas por el que fue denominado momento mexicano.

Durante el primer semestre del 2013, el Producto Interno Bruto (PIB) creció apenas 1.0% anual y, de acuerdo con la más reciente encuesta sobre las expectativas del sector privado (octubre de 2013) del Banco de México, la economía nacional avanzaría en? 1.2% en todo el año.

Después de haberlo colocado en 3.5% al inicio del año, la Secretaría de Hacienda ajustó su proyección en varias ocasiones para dejarla en 1.3% actual. La menor actividad mundial, la falta de dinamismo en el gasto público (sobre todo en la primera mitad del año), así como factores climatológicos (en el tercer trimestre) explican esta situación.

Resultados alcanzados

Para otros, no obstante, el año que recién concluye presentó resultados muy favorables. En materia económica, la inflación podría cerrar en niveles inferiores a 3.5%, las reservas internacionales ubican un nivel histórico cercano a los 175,000 millones de dólares, las tasas de interés se encuentran por debajo de 4.0%, mientras que el tipo de cambio se sitúa ligeramente por arriba de los 13.10 pesos por dólar; esto es, con una ligera apreciación de casi 2.0% en lo que va del año.

Reformas estructurales

En cuestiones políticas debe reconocerse que, en el marco del Pacto por México, se hayan aprobado importantes reformas en muy diversos ámbitos; desde el laboral, el educativo, el de las telecomunicaciones y, más recientemente, en el financiero. Al momento de escribir estas líneas están en negociaciones las reformas política y energética, y las estimaciones son que puedan ser aprobadas antes de que concluya este año, pese a lo sucedido en el Pacto, con la salida del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Esto es, una importante serie de reformas estructurales está tomando forma como hace décadas no ocurría. Aunque están por definirse en la legislación secundaria mayores detalles -es decir, la verdadera sustancia de cómo se aplicarán las reformas- los procedimientos reglamentarios y, en su caso, las sanciones, lo importante es que ya se dio el primer paso.

Desde la perspectiva de varios analistas y organismos internacionales, el camino que se adoptó es el correcto, ya que dotará a la economía de las herramientas necesarias para atraer inversión extranjera, promover mayor competencia entre las empresas, crear más empleos e impulsar el crecimiento económico.

Escenario mundial

Recientemente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos difundió su análisis sobre las Perspectivas Económicas (OCDE, noviembre del 2013), en el que establecía que, si bien se percibe un mejor escenario para el crecimiento económico a nivel mundial, los riesgos están presentes y, en algunos casos, son mayores.

La economía mundial podría crecer a una tasa de 3.6% por arriba de 2.7% alcanzado este año, con Estados Unidos y Europa expandiéndose a tasas de 2.9% y 1.0%, respectivamente, y los BRICS (sobre todo, China e India) liderando la recuperación económica mundial, no debe descartarse que se sigan presentando síntomas de debilidad.

Aunque el volumen del comercio mundial se coloca por arriba de su nivel precrisis, su avance se ha moderado en los últimos meses y su peso, como porcentaje del PIB mundial, no ha logrado alcanzar los niveles que tenía antes del 2007. Lo mismo ocurre, con los flujos internacionales de inversión, la formación de capital y el otorgamiento de créditos.

Tampoco debe descartarse que el año entrante? la política monetaria a nivel mundial deje de ser acomodaticia, en el sentido de que la Fed posiblemente reduzca la velocidad a la que compra activos financieros (el llamado tapering), lo que presionaría a la alza las tasas de interés a nivel mundial, afectando a los países o regiones que comienzan a sufrir de inflación (estanflación, en algunos casos).

Nuestro país

La posibilidad de que esto ocurra no es cero. México está preparado para crecer más que el año pasado y sostener elevadas tasas de crecimiento. A juzgar por la tabla de proyecciones, se estima que las condiciones macroeconómicas continúen estables y se generen las oportunidades para crecer con un mayor dinamismo con reformas que incentiven de fondo el crecimiento. Si bien existen ciertos riesgos, nuestras autoridades cuentan con la experiencia y las herramientas para hacerles frente de forma que se minimice su impacto. Ya es hora de crecer.

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