Como comentamos en este espacio anteriormente, de acuerdo con un estudio reciente de la OCDE, realizado en colaboración con la Universidad de Stanford, y citado en el documento Perspectivas OCDE: México, reformas para el cambio , una mejora relativamente modesta de 25 puntos de promedio en las pruebas PISA de aquí al 2030 podría representarle a México una ganancia de 4.8 billones de dólares, durante la vida de la generación nacida alrededor del 2010 .

Invertir en educación implica, además, ganancias en términos de desarrollo humano y social, alivio de la pobreza, empleo y seguridad, entre otras muchas áreas.

Enrique Peña Nieto, presidente electo, ha dicho que impulsará tres reformas de manera prioritaria: la hacendaria, la laboral y la energética.

Estas tres reformas, en efecto, son fundamentales. Con los escenarios actuales en ambas cámaras, el PRI tendrá que convencer, negociar y llegar a acuerdos con otros partidos para que lleguen a buen término. Ojalá que sea el bien común y no la mezquindad la que prevalezca entre las autoridades, los legisladores y demás líderes. Como ciudadanos, debemos exigirlo. ¿Y en educación? En la campaña se habló de la educación como un tema primordial de la agenda política. Pero la educación tiene que ser la prioridad, el punto uno en la agenda. Como ha quedado demostrado en la experiencia internacional documentada en estudios, los países que han hecho avances sustanciales en sus sistemas educativos han tenido una rasgo común: la educación como prioridad en su agenda política.

Basten dos ejemplos: China (Shanghai) tiene un ingreso per cápita muy inferior a la media de los países de la OCDE y es el que mejores notas alcanzó en la prueba PISA 2009. Corea es otro ejemplo de un país que le ha podido dar la vuelta a su sistema educativo en muy pocos años. Sí se puede.

Entonces todos, candidatos, partidos, gobierno, autoridades educativas, maestros, padres de familia y ciudadanos, veamos a la educación como una prioridad. Se requiere de la voluntad, el compromiso y el trabajo de todos. Llevemos nuestras exigencias a la acción.

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