La semana pasada se dieron a conocer datos económicos importantes, incluyendo las cifras de inflación, creación de empleo formal de mayo y la producción industrial de abril. Los tres indicadores tuvieron un desempeño mejor a lo esperado y dan señales de que los motores de crecimiento económico siguen avanzando lentamente hacia una mejor situación.

Por un lado, la inflación de mayo registró una disminución de 0.63% en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), caída superior al consenso de 0.3% que anticipaba el mercado. La cifra de mayo contribuyó a que la inflación de los últimos 12 meses se ubicara en 3.9%, una mejoría notable en comparación con 5% que se llegó a registrar tan sólo hace un par de meses.

La disminución en el INPC se explica principalmente por un comportamiento a la baja de precios en varios productos agrícolas y la implementación de descuentos en tarifas eléctricas.

Cabe mencionar que será difícil que la inflación anualizada se mantenga en el nivel actual, por debajo de 4%, dado que los precios agrícolas difícilmente seguirán teniendo una contribución tan favorable y el impacto de los descuentos en tarifas eléctricas ya está incorporado. Sin embargo, tampoco esperamos que haya presiones inflacionarias suficientemente tangibles como para elevar la tasa anual de inflación más allá de 4.5% en los próximos meses.

Si esta expectativa se llega a cumplir, la inflación estaría cómodamente dentro de los rangos proyectados por el Banco de México (Banxico) para lo que resta del 2010. Ante este escenario, se estará cumpliendo el pronóstico de Banxico de que el brote inflacionario de principios de año, provocado principalmente por un aumento en los precios administrados y en el IVA, sería de carácter temporal.

Banxico ha estado vigilante de las expectativas inflacionarias (que se han venido moderando en los últimos meses), de la volatilidad en el tipo de cambio (que hasta ahora no se ha traducido en presiones inflacionarias) y en las revisiones salariales (que hasta ahora han sido moderadas). Dado este contexto, se antoja probable que Banxico mantenga la tasa de interés de referencia sin cambios en lo que resta del año.

Por el lado de la actividad económica, la producción industrial creció 6.2% en abril con respecto a abril del 2009. El principal motor de la actividad industrial sigue siendo la actividad manufacturera, impulsada principalmente por el sector externo. Las exportaciones de México a EU (excluyendo petróleo) siguen creciendo a una tasa acelerada superior a 30 por ciento.

Sin embargo, al medir el desempeño de abril contra marzo de este mismo año, se denota una desaceleración importante de 0.3 por ciento. Hacia delante, los expertos esperan una tendencia de desaceleración en la producción industrial mucho menos pronunciada que en abril, como consecuencia principalmente a la desaceleración del crecimiento global, debido a lo que ocurre en Europa que debe ser parcialmente compensada por la solidez de la recuperación en EU.

Finalmente, por el lado del empleo, las noticias también fueron buenas. De acuerdo con los datos publicados por el IMSS, durante mayo se crearon 25,010 empleos formales para sumar aproximadamente 565,000 empleos creados en los últimos 12 meses. Esto quiere decir que ya casi se han recuperado los 700,000 empleos que se perdieron entre noviembre del 2008 y mayo del 2009.

Lo más importante es que durante los últimos tres meses el repunte ha sido más fuerte en el rubro de empleos permanentes. Esta mejoría en el empleo formal todavía no se traduce en una recuperación tangible del consumo, ya que los indicadores de ventas al menudeo siguen siendo débiles.

Sin embargo, es normal que exista un rezago entre las cifras de empleo y de consumo, ya que la gente que se quedó sin empleo tuvo que ajustar sus patrones de consumo a la baja y se tarda en revertirlos hasta que tiene un mayor nivel de confianza sobre la estabilidad de su nuevo empleo.

El desempeño de estos indicadores representa una clara evidencia de que la situación económica sigue mejorando y poco a poco esto se debe sentir más en el bolsillo de los consumidores.

Sin embargo, esto no debe ser consuelo para que los gobernantes dejen de impulsar las reformas que necesita este país para promover una mayor creación de empleo y una mayor competitividad.