La semana pasada, The Wall Street Journal publicó su encuesta más reciente sobre el panorama económico y financiero de Estados Unidos.

La encuesta, que fue respondida por 50 economistas entre el 9 y el 13 de marzo, confirma una continua mejoría en el panorama económico en comparación con las encuestas levantadas en los últimos meses.

La encuesta indica que la probabilidad que asignan los economistas a que la economía estadounidense entre en recesión en los próximos meses ha disminuido a 16%, su nivel más bajo en varios meses, que compara de manera muy favorable con 25% de noviembre y 33% alcanzado en septiembre del 2011 -el nivel más alto desde el 2009.

En cuanto al crecimiento del PIB de EU, la encuesta revela un pronóstico de crecimiento para el 2012 que se mantiene sin cambios significativos con respecto a los meses anteriores en 2.4 por ciento.

A pesar de la gran volatilidad de las condiciones financieras a nivel global, el pronóstico de crecimiento para el 2012 se ha mantenido bastante estable en esta encuesta en los últimos ocho meses.

A pesar del pesimismo e incertidumbre que dominaron la escena económica y financiera durante buena parte de la segunda mitad del año pasado, la mayoría de los economistas percibió las sorpresas positivas en el comportamiento de ciertos indicadores económicos clave en Estados Unidos, como el consumo, que se gestaron desde el tercer trimestre.

Sin embargo, debemos recordar que esta cifra ya incorpora un importante ajuste a la baja en comparación con 3% que se pronosticaba en julio del año pasado.

En cuanto al desempleo, la encuesta apunta a una tasa esperada de 8.0% para el cierre de este año, significativamente menor a 8.7% que se pronosticaba hace menos de tres meses.

Asimismo, la encuesta estima que la tasa de desocupación seguirá mejorando de manera paulatina hasta llegar a 7.5% a finales del 2013 y 6.8% para diciembre del 2014.

Después de casi cuatro años de no invertir en expandir su capacidad instalada, las empresas están finalmente poniendo a trabajar cantidades récord de efectivo en sus cajas para expandir su producción y hacer frente al crecimiento en el consumo.

Los economistas encuestados también esperan que los precios de la vivienda no disminuyan por primera vez desde el 2007 y que la construcción de vivienda nueva alcance su nivel más alto desde el 2008.

La principal preocupación para los especialistas se ha desplazado de Europa hacia el petróleo. A pesar de la mejoría en la perspectiva para la economía estadounidense, la mayoría de los encuestados identificó la reciente alza y su posible aceleración en los precios de la gasolina.

Los economistas que participan en la encuesta reconocen que el aumento en los precios de la gasolina ha tenido, hasta ahora, un impacto modestamente negativo en el consumo.

Aunque la gasolina supera ya los 4 dólares por galón, el incremento desde que alcanzaron su mínimo de 3.83 en diciembre es tan sólo de 19 por ciento.

The Wall Street refiere que un aumento de este tipo es menos dramático en los bolsillos de los estadounidenses que el observado en el 2008, cuando los precios de la gasolina subieron 50% en nueve meses.

No obstante, los expertos esperan una mayor afectación conforme los precios del combustible se aproximen a 5 dólares por galón y consideran que dicha afectación podría ser mucho mayor si el incremento se prolonga hasta el verano –la época de mayor consumo.

En este aspecto, la encuesta incluye un cuestionamiento interesante del cual ya habíamos hablado en este espacio: ¿Qué tan fuerte es el resto de la economía de EU? Hace un año, el incremento en los precios del petróleo puso a prueba la fortaleza de la economía estadounidense y ésta no pasó la prueba. ¿Está mejor preparada este año la economía de Estados Unidos para enfrentar un entorno de alza en los precios de la gasolina?

La respuesta más común en la encuesta es que, en efecto, la economía estadounidense está mejor preparada para enfrentar el alza en los precios del petróleo.

Dentro de los argumentos de esta mayor fortaleza se encuentran: i) la mejor situación del mercado laboral -la más saludable desde que comenzó la recesión; ii) la mejoría en la situación patrimonial del estadounidense promedio –tanto por la reducción en los niveles de apalancamiento como por el alza en el valor de sus activos financieros, y iii) las señales cautelosas de mejoría en el sector inmobiliario.