Con asombro escucho al presidente de la republica y al presidente de Morena acusar a quien quiera escucharlos que hay un proyecto político para que no tengan mayoría en la Cámara de Diputados y en contra de la 4T. Como si fuera un pecado, como si fuera algo inaudito, como si en ello hubiera ofensa y sin razón.

Los escucho hablar de la oligarquia, de los que tienen intereses, de los que están en contra de que PEMEX y la CFE sean los mismos monopolios y las empresas dominantes aunque su viabilidad sea muy improbable. Los escucho desde la actitud del altanero, del provocador, desde el pecho henchido retando a quienes se atrevan a cometer un pecado, un sacrilegio una salvajada ideológica o factual, de pensamiento, obra u omisión.

Los escucho hablar de los enemigos de la patria, los enemigos del pueblo, los enemigos de la razón que sólo ellos encarnan. Los escucho como si la democracia y la política no existieran, como si estar en contra de su movimiento fuera un error y nos convirtiera inmediatamente en una especie de traidores a lo evidente, a lo incontestable, lo bueno, lo puro, lo humanamente incontrovertible.

Pues señores, les tengo una noticia: si hay un proyecto político en contra de la 4T. Lo encabezan los partidos de oposición. Las instituciones autónomas que tanto detestan por no estar alineados a sus gustos, sus designios y a sus órdenes. Lo seguimos millones de mexicanos (más de la mitad) que no ven resultados en su gestión, que detestamos como han manejado la pandemia y su reciente reconocimiento de que no llevamos 200 mil muertes sino más de 300,000. Lo integramos las personas que están en contra de la militarización de la vida pública. Estamos ahí quienes piensan que su desempeño en la política económica y en el fomento a la inversión ha sido deplorable. Estamos ahí quienes pensamos que la ignorancia y la incapacidad en el gobierno para resolver problemas concretos es escandalosa y lamentable.

Si, si hay un proyecto político en contra de la 4T. Se llama proyecto político democrático, que piensa que no son suficientes las palabras. Que piensa que este país merecía un aeropuerto de primer mundo y no una pista aérea compartida con el ejército. Que pensamos que pudiendo mejorar un sistema de salud, era preferible a destruirlo y con ello tener medicinas para los niños con cáncer y vacunas suficientes para enfermedades que se consideraban erradicadas en México.

En efecto, si existe algo distinto a la 4T. Si existe quien piensa que en un país que vive dentro del capitalismo mundial, se tiene que jugar con ciertas reglas y ser previsor para comprar vacunas a tiempo y no dejar que la gente muera en los pasillos de hospitales o en su casa porque no tiene alternativas. Si existen quienes piensan que AMLO no es un mesías y que eso no nos convierte ni en malos mexicanos, ni en corruptos, ni en traidores a la patria.

Señores si hay un movimiento político contra la 4T. Nada más, pero nada menos tampoco.

Miguel González Compeán

Abogado, politólogo y economista

Columna invitada

Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

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