Con el sentimiento público, nada puede fallar. Sin él, nada puede tener éxito.

Abraham Lincoln

Uno de los temas que frecuentemente se describe cuando se habla de las perspectivas económicas de corto plazo es el llamado sentimiento económico; éste se refiere a la percepción que tienen las personas sobre las condiciones presentes y futuras acerca de desarrollo y crecimiento económico de un país.

En México, uno de los indicadores más utilizados para medir este sentimiento es el Índice de Confianza del Consumidor, el cual se construye a partir de la elaboración de encuestas que permiten determinar la percepción que tienen las personas respecto de la situación económica actual del país y de sus familias, en términos de hoy respecto de hace un año y lo que perciben que existirá dentro de un año.

Esta medición de la confianza es relevante, porque muchas de las decisiones cotidianas de los agentes económicos y de las personas y sus familias se derivan, en gran medida, de su percepción sobre el ambiente económico que esperan para el futuro.

Así, por ejemplo, tratándose de temas como la paridad cambiaria, muchas personas y familias postergan decisiones de ahorro en pesos, aun cuando en términos estrictamente técnicos ello no sea necesariamente ni fundamentado ni correcto.

Hoy, por ejemplo, ante una presión del tipo de cambio, derivada tanto de la incertidumbre asociada al proceso electoral de nuestro país, pero también alimentada por potenciales escenarios catastróficos en relación con el Tratado de Libre Comercio, inversionistas tanto institucionales como privados aumentan su posición en dólares, incluso cuando la experiencia de sexenios anteriores en periodos similares lleva a pensar que, con posterioridad a la elección, se produce una corrección y apreciación del peso frente al dólar.

Se trata de un factor eminentemente conductual que expresa angustias y preocupaciones que pueden o no estar debidamente fundadas en aspectos de la realidad. Pero esta expresión del sentimiento económico puede reflejarse, en ocasiones, de manera insospechada.

En una investigación llevada a cabo por investigadores de Claremont Graduate University, se encontró una relación entre la música que se escucha en plataformas digitales y la percepción de sentimiento económico.

El principio es relativamente sencillo: la mayoría de las canciones expresa estados emocionales que se puedan relacionar con el estado de ánimo imperante en las personas que, de manera relevante, es influenciado a su vez —en coyunturas económicas— por su perspectiva favorable o negativa del futuro económico inmediato.

A través de mecanismos de utilización de interpretación de big data, los investigadores llevarán a cabo análisis previos y posteriores a la crisis del 2008 de la música más escuchada, encontrando una correlación entre canciones cuyas letras expresaban sentimientos de enojo o angustia con las percepciones de desconfianza en el entorno económico.

Este tipo de análisis pudiera parecer trivial, pero recientemente, el economista en jefe del Banco Central de Inglaterra propuso a sus colegas que se examine el sentimiento musical imperante en el país, antes de contemplar cambios en la tasa de interés de ese banco central.

Temas como éste son relevantes, porque permiten una aproximación indirecta a la percepción y conducta de las personas que, con frecuencia, es difícil de capturar por mecanismos tradicionales de análisis. Particularmente hoy en que se cuestiona la vigencia o validez de modelos de encuesta tradicional para analizar conducta futura de las personas.

Los modelos tradicionales de encuesta más simplificados no alcanzan a capturar la verdadera intención de las personas. Un ejemplo es encuestar a una persona a la que se le pregunta sobre su intención de cuidar su salud en los siguientes meses, frente a problemas de sobrepeso o mala alimentación, teniendo que su respuesta seguramente mostrará una intención de cambio de conducta que, en la mayoría de las veces, es poco probable que realmente ocurra.

Encontrar mecanismos que aproximen mejor el estado de ánimo y perspectivas económicas de las personas puede ser una herramienta adicional para tomar decisiones que estén más en línea con la conducta real económica de las personas.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter:

@martinezsolares

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Raúl Martínez Solares

CEO de Mexicana de Becas

Economía Conductual

Desde 2006 fue Director Comercial de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo y a partir de enero de 2012 es Director General de esa empresa.

Es especialista en temas de estrategia de negocios y mercadotecnia; Economía Conductual, cambios demográficos y ahorro previsional de largo plazo, como pensiones y ahorro educativo.