Llegaron a la ciudad de México el pasado lunes por la tarde, vía aérea. El expresidente Felipe Calderón y su esposa, Margarita Zavala, viajaron en business, mientras que sus hijos, Luis Felipe y Juan Pablo, y sus dos escoltas, ocuparon asientos de clase turista.

Venían de Dallas, donde pasaron el fin de semana, sin otro asunto en su agenda que ver el partido entre el equipo local y los Pittsburgh Steelers, en el palco del dueño del estadio de los Cowboys, Jerry Jones. Saludaron a cuantos compatriotas se les acercaron y se dejaron fotografiar, siempre afables, de buen humor. La exprimera Dama terminó la mitad de Fallas de origen, la novela de Daniel Krauze, ganadora del premio Letras Nuevas 2012, que acaba de publicar Joaquín Mortiz. Su esposo, por el contrario, no tuvo pausa con Poor economics, el ensayo escrito por los académicos hindúes Abhijit Banerjee y Duflo, que se aleja de los lugares comunes y trata de reconceptualizar el problema de la pobreza global y las políticas públicas que tratan de aminorarla.

El matrimonio Calderón-Zavala pasó por la ciudad antes de trasladarse a España, donde pasarán las vacaciones decembrinas. Y antes de suspender actividades públicas, se dieron tiempo para acudir a una cena de fin de año con antiguos colaboradores y legisladores del PAN.

Los leales, en suma. Aunque hubo ausencias. Entre las más notables, las del exsecretario de Gobernación, Alejandro Poiré -quien ha tenido que atender algunos problemas de salud fuera del país, según lo que se comenta en el Palacio de Covián- y de la exvocera de Los Pinos, Alejandra Sota, quien ahora mismo goza de unas merecidas vacaciones, después de 15 años de trabajo ininterrumpido.

Los leales quieren que Calderón y Zavala estén cerca, que participen en el debate sobre la reforma a los documentos básicos del PAN y acudan a la Asamblea Nacional Extraordinaria, que tendrá lugar en marzo del 2013. Los leales quieren que Margarita busque la Presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PAN a finales del 2013. Y que, entonces, encabece los esfuerzos que deberán tener resultados concretos en las elecciones federales del 2015 y el 2018. Pero en el PAN, ahora mismo, el calderonismo es minoría. Al interior del partido existen grupos que responsabilizan a la expareja presidencial de la derrota de Josefina Vázquez Mota y los acusan de haber pactado con el peñismo cuando la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador se convirtió -a un mes de la elección- en una amenaza real. Muchos de los que alzan la voz en contra de Calderón y Zavala estuvieron en el gobierno federal, como mandos medios y superiores. Otros alcanzaron cargos partidistas y legislativos. Frustrados por el pésimo desempeño del PAN en los comicios de julio, ahora están molestos con la intención de los calderonistas de recuperar el control. Esa molestia se materializó en una resistencia a cumplir con el recién concluido refrendo de la militancia en el partido.

Hasta mediados de este año, de acuerdo con el Registro Nacional de Miembros, el PAN tenía 1.8 millones de militantes, de los cuales 1.5 millones eran adherentes y el resto, activos. Los cálculos más optimistas apuntan a que apenas la mitad de ese universo cumplió con el trámite. Puede que sean mucho menos. ¿Una militancia apática? Más bien desincentivada. Sobre todo porque muchos de los funcionarios calderonistas -además de mandos medios y superiores en el gabinete legal y ampliado, debe contarse a los delegados de las dependencias federales en el interior del país- fueron obligados a renunciar incluso antes de la entrega-recepción.

Lo más curioso es que la nueva administración peñista -hay sus excepciones, sin duda- no llegó a cortar cabezas. Y estableció un plazo de tres meses para ocupar las vacantes. Muchos de los que se han quedado sin trabajo ahora reniegan del PAN. ¿Eran pseudocalderonistas?

A saber. La evidencia disponible demuestra que el actual jefe nacional del blanquiazul, Gustavo Madero Muñoz, ha logrado construir alianzas estables con las corrientes tradicionales del partido -léase El Yunque- y algunos de esos calderonistas renegados, lo que le ha permitido hacerse del control en buena parte del país.

Y si no, véase la renovación de las dirigencias estatales en el Estado de México y el Distrito Federal, donde grupos afines al exsenador han tomado el control. En Puebla, por el contrario, el gobernador Rafael Moreno Valle logró un acuerdo con las facciones dominantes, para que el anterior jefe estatal, Juan Carlos Mondragón, desistiera de su intención de reelegirse, lo que permitió el arribo del diputado local Rafael Micalco Méndez. Moreno-Valle puede presumir de haber anotado gol, pues Micalco llega por unanimidad, sin vetos de El Yunque. Y eso, de cara al proceso local del 2013, es muy valioso.

EFECTOS SECUNDARIOS

RESCATE. El nuevo Director General del Fondo Nacional de Fomento al Turismo ofreció recuperar sus postulados originales, como una institución cercana a los empresarios del sector y sensible a las necesidades y demandas de la ciudadanía, además de mantener una estrecha coordinación con los gobiernos estatales y municipales. En su primera gira de trabajo Gómez Barraza, acompañado del gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge, presentó el proyecto de adecuación del muro de contención que se construye en el puente que conecta al centro de Cancún con la zona hotelera, la obra cumplirá con los estándares de seguridad exigidos por la SCT.