Siempre en un encuentro de más de tres horas el presidente Felipe Calderón despotrica contra quienes no se sujetan a sus lineamientos, que no ordenamientos. Así ocurrido en la reunión de Palacio Nacional de agosto del 2008, donde se firmo el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, donde se escucho: ¡Sí no pueden renuncien!’’ de Alejandro Martí.

Lo mismo ocurrió en Ciudad Juárez, Chihuahua en febrero del 2010 cuando fue vapuleado por las madres de 16 adolescentes que fueron acribillados por un grupo de sicarios en Villas de Salvarcar a quienes calificó de pandilleros’’, cuando andaba de viaje fuera del país y no le pasaron los datos correctos.

Que no es el único caso ¡He!

Ahora en el Alcázar del Castillo de Chapultepec le sucedió lo mismo. Utilizó el adjetivo: yo acuso’’.

Esto tras los reclamos de Javier Sicilia que casi al final de la jornada de los Diálogos por la Paz, la Justicia y la Dignidad –cualquier coincidencia con otras son casualidades- dijo el dolido padre-poeta, que tras las agresiones institucionales del Poder Judicial de la Federación no nos han hecho ninguna llamada’’.

No lo aburró. Ahí viene lo bueno. Qué dijo el Presidente. Sí ya sé. En papeles manuscritos que no tienen valor probatorio pleno. Ya lo sé. Ya me sé. Perdóneme la expresión, la cantaleta de los jueces. Yo se que están en la nómina. Yo sé cuánto reciben’’.

He sabido por ejemplo de jueces que han recibido dinero o que dialogan con criminales y que liberan a criminales, pero mientras yo no tenga prueba o la Procuradora –imagino que será la primera mujer procuradora Marisela Morales Ibáñez- tenga una prueba, ese juez es juez y ese ciudadano, es ciudadano y es además, inocente’’.

Unos minutos después paso al desvarío: Créanme, aparte de hacer el Sistema Nacional de Víctimas, luego le paso lo que iba a decir, porque ya no lo voy a decir ’’. Era para Javier Sicilia.

Reflexión. Esto terminará como los otros exluchadores sociales. Seducidos por el poder y que desean o anhelan negocios o un lugar en el Senado o Cámara de Diputados.

Lo más grave. El poeta tuvo al lado de quien pidió su renuncia: Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF).

¿Qué dijo o hizo? Nada.

La imaginación es rara. Será porque ya capturó a los presuntos responsables del asesinato de su hijo. Pero todo quedó plasmado en el cambio de nombres que hizo el señor Presidente, al decir que le preocupa’’ no haber podido hacer nada para prevenir la muerte de ...Fernando Francisco en Cuernavaca, Morelos’’.

COMMODATO

¿Qué hizo el nuevo líder de la movilización social?

¡Pedir permiso para fumar!

Ahora vamos por la tibia.

¿Existe el agua tibia o quién la inventó?

Sale la Suprema Corte en seis párrafos en un comunicado a decir: la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) expresa su absoluto respeto a las organizaciones ciudadanas que impulsan el mejoramiento de la seguridad pública y la erradicación de la violencia en el país’’.

El Poder Judicial de la Federación ha puesto su parte para responder a la exigencia ciudadana de una justicia federal imparcial y transparente, por medio del establecimiento de mecanismos de vigilancia a jueces y magistrados federales, que funcionan tanto para garantizar una justicia imparcial, como para aislarlos de presiones externas’’.

Claro. Había dolor. El señor Presidente les espetó el último caso. De Jorge Hank Rhon. Ese priísta que va comprando favores y echando billetes en bolsillos de ellos, que no pudieron juzgar pese a todas las evidencias, como se quejó Felipe Calderón.

¡Así respondió la SCJN!

¿No fue un insulto? Ustedes Juzguen.

¡Y las demandas ciudadanas dónde quedaron!

En un cigarro y en la entrega de un escapulario.

Esos son los nuevos demandantes de justicia del país.

¿Qué hacemos sociedad civil?

¿Cuándo las que estaban al frente de algo, lo cambiaron por atole por el dedo?

¡Llámese como se llame!