El pasado sábado 7 de abril, participé en un reto fotográfico convocado por la ONG 24HourProject. El reto se celebró a nivel mundial por séptima ocasión y consistía en realizar fotografía urbana o callejera (Street Photography) durante 24 horas en tu ciudad, y subir a Instagram y de ahí a otras redes sociales, una fotografía cada hora.

Este estilo fotográfico, que ya he discutido en este espacio, es particularmente útil en documentar la manera en que vivimos, globalmente, los seres humanos. Como reto adicional, el 2018 fue dedicado a documentar historias de mujeres en todo el mundo como apoyo a Shakti Vahini, una organización sin fines de lucro en la India en defensa de las mujeres y sus derechos humanos.

24HourProject fue fundado en 2011 por dos fotógrafos: Renzo Grande (peruano) y Sam Smotherman (estadounidense) y ha permanecido en línea con su propósito original “capturar la esencia y complejidad de la condición humana”.

En un principio se trataba de documentar y comparar la vida de dos ciudades durante veinticuatro horas, pronto otros fotógrafos se sumaron a la propuesta, y la primera edición reunió a 65 participantes en 24 ciudades.

Para 2017 la cifra de entusiastas había subido a 3,940 fotógrafos. La idea hace tiempo trascendió la mera comparación de formas de vida y se convirtió en una mirada que abarca buena parte de mundo, abrazando cada año causas y creando conciencia sobre temas globales.

En 2016, la ONG abrazó la causa de los sobrevivientes del tráfico ilegal de seres humanos. En 2017 se apoyó uno de los más desolados campos de refugiados en la isla de Lesvos en Grecia.

El organismo también lleva talleres a comunidades aisladas, como hizo este sábado en que siete niñas de Gumla en Jharkhand, India, participaron con Grande y la fotoperiodista Smita Sharma en un taller de fotografía y sosteniendo por primera vez cámaras (prestadas por FujiFilm), salieron a documentar sus vidas y las de su población.

En 2018 el reto sumó a 4280 fotógrafos en 850 ciudades y 104 países. Al flujo en redes sociales lo siguen exhibiciones en todo el mundo (en 2017 se celebraron tres en nuestro país: Ciudad de México, Guadalajara y Querétaro) que permiten vía las imágenes, conectar a individuos de todas las razas, géneros, religiones y estratos sociales con esas historias de vida.

El día 7 de abril empezó en Nueva Zelanda (poco más de 18 horas por delante de México). Escenas de la vida pública, mujeres caminando, cocinando, trabajando, bailando, checando el celular, bajando y subiendo a vehículos, en tránsito masivo y en bicicletas, celebrando en bares o limpiando sus negocios, visitando el mercado, se sucedieron con momentos de intimidad familiar, descanso agotado o preparación para una salida romántica.

El reto individual para el fotógrafo, sin importar si este es profesional o aficionado, no es menor, pues a ese recorrer de su ciudad en horas ignotas, se le invita a dejar a un lado el cansancio físico y mental y sobreponerse para seguir recurriendo a su creatividad durante un día entero. Fotografiar, elegir, editar y subir a internet, etiquetar y continuar su camino, mientras el reloj, implacable, corre hacia la siguiente hora.

Un reto fascinante que exige cargar cámaras, teléfonos móviles, baterías, agua y alimento, y dejar de lado prejuicios y limitaciones físicas, y mirar el paso del tiempo en tu ciudad, contemplando el mundo que te rodea, mientras el planeta da un giro completo.

La fotografía urbana, especialmente en ciertas horas y lugares, supone un riesgo adicional. La mirada ajena invita a la paranoia y la suspicacia, sea esta justificada o no. Invita a reflexionar sobre los espacios públicos y el derecho a mirar y capturar imágenes de lo que nos rodea, y cuándo esto choca con la privacidad individual en la vida social y pública.

No todos los países tienen este tema legislado, y mientras en algunos la calle es un sitio libre para documentar con una cámara, en otros (como Alemania) se debate si el derecho a la privacidad debe prevalecer por encima de los otros.

24HourProject editará en las próximas semanas un libro de 300 páginas con historias, testimonios y fotografías de todo el mundo de 2012 al 2018, cuya venta será en beneficio de la ONG She Has Hope, los sobrevivientes del tráfico humano y el campo de refugiados LESVOS SOLIDARITY. Este libro se financiará a través del crowfunding en Kickstarter por lo que todos podemos contribuir con algo, sea comprando un ejemplar o donando para su edición.

Sirva también este breve texto como motivación o inspiración para todos aquellos que se animen a sumarse a este encomiable reto el próximo año; o deseen averiguar cuándo será la próxima exhibición en su ciudad. Les sugiero buscar más información en 24HourProject.org

Twitter @rgarciamainou

 

Ricardo García Mainou

Escritor

Las horas perdidas

Estudió Ciencias de la Comunicación con especialidad en Radio y Televisión Educativa en la Universidad de las Américas Puebla.

Ha escrito, editado, traducido y diseñado para diversas publicaciones literarias, periodísticas y especializadas: locales y nacionales (Libros de México, Revuelta, De viaje, Cinéfila, La masacre de Cholula, etc.).