La ovinocultura mexicana ha tenido un progreso notable en los últimos 20 años. Así, por ejemplo, se han establecido sistemas intensivos en diferentes climas y tipos de sistemas (pastoreo y confinamiento).

Además, hoy existen sistemas sostenibles y ha aumentado la producción anualmente en cerca de 4 por ciento.

Finalmente, se crearon rastros y salas de corte especializados, con certificación Tipo Inspección Federal (TIF).

Pero, también hay problemas y limitaciones que reducen la competitividad y rentabilidad de empresas y proyectos.

Algunos son circunstanciales, como el incremento de costos de insumos, pero otros, como el tamaño pequeño de las unidades productivas en México, son estructurales.

No obstante, algunas acciones pueden ayudar a mejorar el valor de esta cadena productiva.

Por ejemplo, el establecimiento de centros de crianza de corderos híbridos permitiría vender animales al destete con precios competitivos. Para ello, tendría que haber una alta productividad de la mano de obra, terrenos para pastoreo y cultivos anuales para ensilaje.

Los dueños podrían ser pequeños propietarios que actualmente tienen pequeños rebaños con muy baja productividad, a quienes les convendría más participar en esa asociación que su negocio actual.

Por otro lado, aunque sigue creciendo la producción y hay un buen precio, el consumo se concentra en un producto y una región: la barbacoa en la ciudad de México y alrededores. Por ello, se debería estimular la demanda para no saturar el mercado y diversificar el portafolio de clientes y productos.

Al respecto, FIRA y la Fundación Chile hicieron un estudio de mercado en el 2003, que concluyó que el mercado de cortes de cordero podía abastecerse con un rastro TIF con sala de cortes con capacidad de 70,000 cabezas anuales y que habría que estimular mayor consumo de cortes finos de cordero.

Hoy en día, ya se construyeron los rastros TIF con salas de corte, se ha promovido el consumo, pero no se ha logrado diversificar el mercado.

El problema básico es el introducir un producto nuevo.

La carne de ovino es saludable, tiene sabor muy atractivo, pero es relativamente costosa. Así, los esfuerzos deben enfocarse a la promoción de su consumo. La oferta debe encontrarse con la demanda.

*Luis Fernando Iruegas Evaristo es especialista de la Dirección de Análisis Económico y Consultoría en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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