Mañana martes se define quién queda como titular del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), proceso que ha generado gran expectación por la pretendida imposición del subsecretario de Prevención, Pablo Kuri, pese a que no es bien aceptado entre académicos dentro y fuera del instituto y entre el Patronato de la institución.

Nos enteramos que los miembros del Patronato han acordado que si se impone la designación de Kuri habrá todo tipo de expresiones de rechazo y, por lo pronto, una renuncia generalizada, pues ello significaría que las autoridades prestaron oídos sordos al caudal de misivas enviadas por ONG, grupos universitarios, instituciones académicas y del gremio médico manifestándose a favor de los candidatos propuestos inicialmente: los doctores Juan Rivera y Rafael Lozano.

El Patronato del INSP, presidido por el doctor Julio Portales Galindo, tiene un papel primordial sobre todo en la obtención de recursos externos. Y éstos hoy son vitales a la luz de los fuertes recortes presupuestales no sólo en el INSP sino en toda la red de institutos de Salud.

Los últimos presidentes del Patronato han sido Esteban Moctezuma, José Represas (QEPD) y Francisco Ealy Ortiz.

Hay quienes dan por hecho que Kuri será impuesto a toda costa, pues la Secretaría de Salud quiere poner alto a la molesta independencia del INSP. Aparte, tiene la venia del exsecretario Juan Ramón de la Fuente y del empresario Carlos Slim a través del espaldarazo de su fundación del mismo nombre encabezada por Roberto Tapia.

La decisión está en manos de la Junta de Gobierno. El secretario José Narro como presidente tiene voto de calidad, y entre otros siete que votarán están el coordinador de los institutos nacionales de salud Guillermo Ruiz Palacios; el titular de Cinvestav, José Mustre de León; el doctor Ruy Pérez Tamayo, un representante de la UNAM, de la Secretaría de Hacienda, del Patronato y un representante social.

Se agotan inventarios en el IMSS

Los crecientes reclamos por falta de medicamento en farmacias de IMSS e ISSSTE han ido en ascenso en las últimas semanas, en particular los fármacos más costosos: los protegidos por patente y de fuente única. Nos dice Luis Adrián Quiroz, representante de una de las organizaciones de pacientes más preparadas y empoderadas, es que ya averiguaron cuál es la razón: el IMSS no ha firmado los respectivos contratos con la industria para que ésta proceda a entregar pedidos conforme la compra consolidada.

Dichos contratos debieron firmarse en diciembre una vez que el subsecretario de Integración, José Meljem, culminó el acuerdo entre la Comisión Negociadora de Precios de Medicamentos y las farmacéuticas y emitió la lista de precios tope. Pero ya pasaron dos meses y siguen atorados. Las empresas no están surtiendo y se están agotando inventarios.

Se habla de que inclusive este retraso podría ser planeado para ahorrar estirando inventario, lo cual sería muy grave pues hablaría de una manipulación y una insensibilidad, pues va contra los pacientes que se quedan sin tratamiento, y en muchos casos en riesgo de vida o muerte. Aparte, sería un ahorro malentendido porque la falta de tratamiento por unos días puede derivar en severas complicaciones para muchos pacientes que terminarán hospitalizados elevando los costos para IMSS o ISSSTE.

A algunas clínicas como la Gabriel Mancera en la Ciudad de México no les surten desde noviembre. Entre clínicas se están prestando terapias, pero el tema se empieza a desbordar porque los reclamos de desabasto surgen de cada vez más clínicas y hospitales en todos los estados del país. Entre los pacientes afectados están: los de VIH, cáncer, hemofilia y otras enfermedades raras. También hay carencia de fármacos especializados para pacientes con diabetes.