Tener estudios no es garantía de encontrar un empleo bien remunerado en México. En 2011, poco más de 35% de las personas desocupadas tenían un nivel de preparación medio superior y superior en promedio, según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Es decir, de cada 100 habitantes sin una fuente de ingresos, 35 terminaron la preparatoria y/o la universidad.

Campeche fue el estado más crítico. De los 10,536 desempleados que registró la entidad al cuarto trimestre del año pasado, 52.5% contaba con un nivel de estudios relativamente alto.

Le siguieron el Distrito Federal, con 51.2%; Yucatán, con 50.18%; Chiapas, con 48.4%; Guerrero, con 41.32%; Sinaloa, con 40.56; y Coahuila, con 40.2 por ciento.

Nuevo León fue el caso contrario. De cada 100 desocupados, sólo 19 estudiaron la preparatoria y/o universidad.

El nivel de instrucción del resto de los desempleados en las entidades fue: 35% secundaria completa, 19.7% primaria completa y 9.7% primaria incompleta. En todos los casos en promedio.

De acuerdo con estimaciones de la Academia Mexicana de Ciencias, cada año cerca de 3,000 jóvenes mexicanos obtienen un doctorado, sin embargo, menos de la mitad logra colocarse en el mercado laboral con un trabajo fijo y bien remunerado.

Con las cifras no pretendo hacer una apología del no estudio, simplemente reflejan las condiciones poco favorables por las cuales atraviesa el mercado laboral y el hecho que la calidad educativa no es precisamente lo mejor que tiene el país.

Recordando un poco, el presidente de la organización ciudadana Mexicanos Primero, Claudio X González, puso sobre la mesa que el sistema educativo nacional es poco eficiente, lo cual se traduce en bajos niveles de competitividad comparado con las economías que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Evidenció el problema existente al decir que de cada 100 niños que inician la primaria, sólo la terminan 64, de secundaria sólo egresan 46, el bachillerato sólo lo concluyen 24 y únicamente 10 finalizan la licenciatura.

El expresidente de Fundación Televisa fue más allá al sostener que los jóvenes en México estudian 8.6 años en promedio, entre tres y seis veces menos que en otras naciones. En horas efectivas cada año los niños asisten al colegio la mitad de las horas que en Finlandia y Corea.

Un dato que ilustra la situación de México en la materia: hace 30 años Corea era el penúltimo lugar en educación de la OCDE y nuestro país el último. Hoy, la nación asiática es el primero y México –lamentablemente- se mantuvo en el último casillero.