El comportamiento de las personas se ajusta de acuerdo con los incentivos. En muchas sociedades que han iniciado procesos de cambio, el comportamiento de muchas personas cambia cuando ciertas reglas no escritas dejan de ser válidas y no son sustituidas por otras.

Los vacíos de poder inmediatamente son tomados por otros grupos o personas, hasta que finalmente se asienta un nuevo grupo que pone orden y retoma la labor de gobernar. Durante el tiempo que vivimos aquí con esos vacíos de poder y mientras diversos grupos trataban de posicionarse, una de las actividades favoritas fue tomar las calles y protestar de tal manera que la autoridad terminaba escuchando sus demandas y, en muchas ocasiones, accediendo a ellas o haciendo concesiones a cambio.

La protesta se volvió una actividad redituable, incluso existen grupos profesionales que ofrecen sus servicios de protesta a cambio de alguna posición de poder, una promesa válida para el futuro o, simplemente, por dinero. Hemos presenciado cómo en los últimos meses la protesta tomó el lugar de los canales tradicionales para conseguir algo o para ser escuchados pero, en nuestro parecer, esto ha llegado a un límite insostenible.

Han sido sólo algunas reformas las que han sido discutidas y aprobadas, aunque ya vemos cómo los profesionales de la protesta se preparan para la contraofensiva.

Al parecer van primero por su registro como partido político, una vez conseguido esto, no va ser posible mantener a raya a estos vagos profesionales y seguirán molestando a la sociedad para sacarla de quicio.

Y con eso de los multicitados derechos humanos y otras monsergas parecidas, pocos se atreven a hacerles frente y hacerlos respetar la ley, que al final de cuentas es lo que la mayoría desea.

Cada quien es libre de hacer de su vida un circo y si desea vivir en la calle y mantenerse de ello, es muy su derecho, siempre y cuando respete los derechos de terceros; para eso existe la autoridad, entidad a la que la sociedad le ha dado el monopolio del uso de la fuerza con el objetivo de imponer el Estado de Derecho.

Ya hay filas de espera para obtener amparos contra la reforma laboral, hay protestas latentes por el rescate de Mexicana y la reactivación de Luz y Fuerza del Centro.

Por si fuera poco y como es de todos sabido, estos grupos actúan guiados de la mano de alguien poderoso con intereses muy oscuros.

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