En México existen más de 2.3 millones de unidades de producción de maíz en condiciones de temporal, de las cuales 724,000 se encuentran subutilizadas, toda vez que el rendimiento actual es mucho menor al potencial. Esta superficie representa 32% del total sembrado de maíz, mientras que la producción generada en esta superficie representa 13% del maíz nacional.

Ante un rendimiento promedio en las parcelas subutilizadas de 1.4 toneladas por hectárea y una dotación media de 2.7 hectáreas por unidad de producción, los productores generan ingresos anuales cercanos a 15,000 pesos. De acuerdo con información de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares estas familias se ubicarían en el primer decil de ingresos.

En cuanto a la posibilidad de aprovechar el potencial productivo del campo maicero, el Centro de Investigación y Mejora del Maíz y el Trigo ha validado paquetes tecnológicos viables y sostenibles que garantizan el incremento del rendimiento del maíz hasta a 5.0 toneladas por hectárea. Aplicando la tecnología adecuada en las unidades de producción descritas, el ingreso por unidad de producción podría alcanzar 54,000 pesos. Así, al elevar la producción, el ingreso agregado de los hogares con actividad agrícola se multiplicaría por 3.6 veces. Pero es importante considerar los efectos derivados.

Podría haber alguien que se preocupara por la presión inflacionaria en caso de que se materializara el incremento en los ingresos de las 724,000 familias que administran las unidades de producción de maíz subutilizadas. Es decir, a mayores ingresos, se podría esperar una mayor demanda por alimentos de esas familias.

Al respecto, en primer lugar, habría que considerar que dichos productores representan sólo 2% del total de los hogares en México. Al ser una proporción baja, el incremento en el ingreso de estas familias no producirá una demanda agregada lo suficientemente significativa para afectar la inflación nacional.

Por su parte, el incremento en el rendimiento por hectárea generaría una producción adicional de 7 millones de toneladas anuales, lo cual significa incrementar la oferta nacional de maíz 34%, situación que debería ajustar los precios a la baja.

De esta manera, un incremento en la productividad de la superficie subutilizada, mediante la aplicación de paquetes tecnológicos disponibles que eleven el rendimiento, incrementaría la oferta de maíz, reduciendo la dependencia de las importaciones. Dado que el incremento en los ingresos generados no impactaría de manera significativa la inflación, se puede esperar que la menor dependencia de importaciones de mercados volátiles contribuya a la estabilización de los precios nacionales. Sin duda, es algo que debe considerarse.

*Luis Daniel Núñez Guzmán es especialista de la Subdirección de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.?

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